El caso contra Josef Wesolowski ha sido seguido de cerca por la gravedad de los cargos y por el hecho de que el Vaticano enfrentó ácidas críticas que decían que había protegido a Wesolowski de la justicia dominicana al haberlo retirado del país en 2013.
Wesolowski podría enfrentar una condena de cárcel si es declarado culpable por el tribunal penal que tiene jurisdicción sobre crímenes cometidos dentro del Vaticano o por cualquier funcionario diplomático de la Santa Sede.
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El Vaticano puso ayer bajo arresto domiciliario a su exembajador en República Dominicana, Josef Wesolowski, luego de que un tribunal penal independiente de la ciudad-estado diera apertura formal a un proceso penal en su contra por presuntamente abusar sexualmente de jóvenes durante su estancia como nuncio en aquel país.
Wesolowski había sido expulsado del sacerdocio luego de que una corte lo declarara culpable en junio de los abusos y le impusiera la sanción más dura prevista por el derecho canónico para un sacerdote: dejar el sacerdocio y vivir la vida como laico.
Ayer, en un comunicado, el Vaticano dijo que Wesolowski presentó documentación médica en la que detalla problemas de salud que le impiden cumplir con una detención más restrictiva.
La Santa Sede ordenó el regreso de Wesolowski en agosto de 2013 después de que el arzobispo de Santo Domingo le contara al papa Francisco de los rumores de que había abusado sexualmente de varios adolescentes. Los fiscales dijeron que presuntamente Wesolowski dio dinero a los jóvenes para que se masturbaran.
Las autoridades dominicanas abrieron una investigación aunque inicialmente se habían negado a presentar cargos porque el Vaticano había dicho que Wesolowski gozaba de inmunidad diplomática.
Un tribunal de Santo Domingo dio los primeros pasos para posiblemente presentar las acusaciones en agosto, después de que el Vaticano lo expulsara del sacerdocio y dijera que había perdido su inmunidad y que podría ser procesado en cualquier lugar del mundo.
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