Compromiso democrático empresarial

El martes 9 de septiembre corriente, en la celebración del Día del Empresario Nicaragüense (el cual fue establecido en el año 2004 en memoria de Jorge Salazar Argüello, prominente líder empresarial democrático asesinado el 17 de noviembre de 1980 por miembros del aparato de seguridad del Estado de la dictadura sandinista de aquella época), el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) destacó los logros económicos del país gracias al diálogo y la cooperación entre el sector privado y el Gobierno.

Como se acostumbra en esta celebración, el Cosep entregó reconocimientos a algunos empresarios destacados y realzó el rol del empresariado en general, que crea empresas y estimula el emprendimiento juvenil; es el mayor generador de empleo formal; promueve la cultura, la educación, la preservación del medio ambiente y el mejoramiento de la salud; trabaja por la equidad de género y el bienestar de las comunidades, etc.

Pero el Cosep también renovó en la celebración de los empresarios su compromiso con la democracia. Aparte de declarar su satisfacción porque en la reforma constitucional orteguista aprobada a principios de este año, logró que se aceptaran algunas de las propuestas democráticas del Cosep, su presidente, José Adán Aguerri, expresó que este organismo empresarial mantiene su demanda de una reforma electoral para que las elecciones nacionales puedan ser transparentes.

En uno de los tramos más aplaudidos de su discurso del Día del Empresario, el líder del Cosep habló específicamente de “devolverle la credibilidad al sistema electoral a través de una reforma a la Ley Electoral y asegurar la entrega de cédulas a todos los ciudadanos, indistintamente de su filiación política y de tener observación nacional e internacional independiente, así como de autoridades electorales que gocen de credibilidad”. Esto indica claramente que en lo que respecta a que las elecciones deben ser justas, libres y limpias, el Cosep no tiene discrepancia sino coincidencia con los sectores políticos democráticos y la sociedad civil. Y que, por lo tanto, no tienen que verse como adversarios sino como amigos que comparten los mismos valores democráticos, e incluso como aliados potenciales.

Si bien es cierto que los empresarios o algunos de ellos cuestionan a los partidos políticos y la sociedad civil, y que en estos se critica el entendimiento empresarial con el Gobierno de Daniel Ortega, esto no significa que no tengan valores y aspiraciones democráticas comunes.

En realidad, el solo el hecho de que en su pronunciamiento solemne con motivo del Día del Empresario, el Cosep declare que mantiene su compromiso con la democracia, demuestra su reconocimiento de que las instituciones democráticas del Estado han sido desvirtuadas y que es necesario reconstruirlas para que haya una democracia auténtica que facilite un desarrollo económico mucho más dinámico y equitativo.

Eso es lo que queremos todos los que denunciamos que se ha impuesto una nueva dictadura, bajo la hegemonía de Daniel Ortega, y creemos que es necesario el esfuerzo común de todos los demócratas nicaragüenses para que Nicaragua vuelva a ser una verdadera república.

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