CARACAS/AFP
El cuerpo de un hombre decapitado encontrado en un alejado suburbio de Caracas, y horas después su cabeza a 30 km de distancia, marcaron los últimos hallazgos realizados por la policía científica.
En dos meses, en distintos puntos del país se han hallado manos, cabezas, piernas y torsos que se comprobó pertenecían a seis personas, lo que reavivó el espanto en una sociedad que parecía anestesiada frente a la masacre de 70 personas diarias, según cifras de organizaciones no gubernamentales. La saña creciente implica homicidios macabros que también acaparan la crónica roja.
Para el experto en temas de narcotráfico y catedrático de la Universidad de Columbia, Edgardo Buscaglia, el Estado ha sido paralizado en su capacidad de enfrentar a redes criminales, como las que operan en el país (…) y los delincuentes cometen mucho más daño. Asegura que esa debilidad del Estado ha generado que haya grupos criminales colombianos, mexicanos, guatemaltecos, operando en Venezuela.
El ministro de Justicia, Miguel Rodríguez, manifestó ante la prensa su preocupación por la crueldad de los crímenes y precisó que se está colombianizando la actuación de las bandas delincuenciales.
A Yesenia Mujica, universitaria de 22 años, la asesinaron en julio y aún no hay detenidos. La descuartizaron y lanzaron sus restos a un basurero del centro de Caracas.
Para el criminólogo Fermín Mármol García, el descuartizamiento de un cuerpo se explica en problemas de droga o por crímenes pasionales. En Venezuela estas prácticas fueron excepcionales en el pasado, pero ahora se han vuelto frecuentes, asegura, y aparecen dos nuevas teorías: el traspaso de la cultura carcelaria a las calles y la conformación de nuevas bandas criminales juveniles.
Sin embargo, para Rodríguez tres de cada cuatro homicidios suceden en enfrentamientos de bandas y el móvil de tres de los seis descuartizados fue el pasional.
13,000
delincuentes fueron capturados entre mayo de 2013 y agosto de 2014, según Miguel Rodríguez, quien agregó que se desbarataron 255 bandas, aunque quedan libres 92 de alta peligrosidad.
Tenemos una sociedad con mucha más violencia que se agrava por la ausencia de una respuesta del Estado ante esta situación, la inmensa impunidad de 95 % y la notable conciencia que tienen los delincuentes de que no les va a ocurrir nada, explica Roberto Briceño León, director del Observatorio Venezolano de Violencia.
En cinco meses, el gobierno del presidente Nicolás Maduro ha presentado un plan de patrullaje en los municipios más violentos y una misión para impulsar la salida de los delincuentes del mundo criminal a la luz de las protestas callejeras que reclamaban, entre otras cosas, mayor seguridad.
Pero las políticas parecen dar pocos resultados y el venezolano acostumbrado a historias cada vez más horripilantes, ha declarado un toque de queda simbólico en la noche, no exhibir prendas costosas, nunca detenerse en los semáforos en rojo después de las 9:00 p.m. y tampoco responder llamadas al celular en un sitio público.