La ineludible guerra contra el terrorismo

Hoy se cumplen 13 años de los espantosos ataques terroristas contra las Torres Gemelas de Nueva York y el edificio del Pentágono en Washington. Casi tres mil personas de ochenta países del mundo —entre ellas 247 de origen latinoamericano— murieron en esa masacre y más de seis mil resultaron heridas, como consecuencia de aquellos atentados terroristas que han quedado registrados como los peores de la historia universal.

Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 inauguraron una nueva época en la vida de la humanidad, que desde entonces se encuentra bajo la amenaza permanente del terrorismo. Sobre todo del terrorismo islamista, que tiene en la mira principalmente a Estados Unidos y a Israel, a los cuales los fundamentalistas juran destruir y que no detendrán sus ataques hasta lograrlo

Pero el terrorismo islamista es también una real amenaza contra muchos otros países, incluyendo a las naciones árabes y musulmanas que no comparten las irracionales creencias fundamentalistas que agrupaciones ultracriminales como Al Qaeda y el Estado Islámico, tratan de imponer por medio de la violencia extrema.

En esta situación es muy importante que el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, haya presentado ayer por la noche —precisamente en la víspera de la conmemoración del 13 aniversario del 11 de septiembre—, su estrategia de lucha contra el Estado Islámico y su compromiso de encabezar la guerra contra el terrorismo hasta eliminarlo o lograr que deje de ser un peligro real.

De hecho, EE.UU. se ha involucrado directamente en esta nueva etapa de la guerra contra el terrorismo, desde el 8 de agosto pasado, cuando las fuerzas aéreas estadounidenses comenzaron a bombardear de manera selectiva posiciones del Estado Islámico en diversas zonas de Irak. A partir de entonces las fuerzas estadounidenses han realizado unos 140 bombardeos contra las fuerzas islamistas, causándoles estragos, sobre todo en los alrededores de las estratégicas represas de Hadiza y Mosul.

Pero eso no es suficiente. Las fuerzas aéreas de Estados Unidos también deben bombardear al poderoso ejército del Estado Islámico en Siria, donde ha conquistado y domina mediante el terror un extenso territorio. Se dice que esto podría fortalecer o al menos ser un alivio para la dictadura de Bashar al Assad, pero aunque así fuese, este es muchísimo menos peligroso que el Estado Islámico. Cabe mencionar al respecto que el exsecretario de Estado de EE.UU., Henry Kissinger, dijo antes de la alocución de anoche del presidente Obama, que “ya no debe haber ningún debate más sobre si se combate a los terroristas del Estado Islámico. No se puede pasar por una agonía pública con respecto a lo que se hará o no se hará, si Siria debe ser parte de esto o no debe ser parte”, advirtió el señor Kissinger.

Más de cuarenta países de Europa y otras partes del mundo, incluyendo algunas naciones árabes y musulmanas como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, ya han decidido participar en una nueva coalición mundial contra el terrorismo, liderada por EE. UU. Esta alianza internacional es imperiosamente necesaria para derrotar al terrorismo islamista. Y además representa un digno homenaje a las miles de víctimas del 11 de septiembre.

Opinión
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