El diplomático venezolano de carrera, Milos Alcalay, quien ha desempeñado muchos cargos relevantes en su país, entre ellos el de Viceministro de Relaciones Exteriores y representante de Venezuela ante la ONU, fue detenido el martes 2 de septiembre corriente en el Aeropuerto Internacional de Managua por las autoridades de Migración o de seguridad nacional y deportado hacia Panamá.
El embajador Alcalay vino a Nicaragua para participar como expositor en una reunión de la Liga Mundial para la Libertad y la Democracia, la cual tiene su sede en Taiwán y según dice el mismo diplomático venezolano expulsado de Nicaragua —en un artículo de opinión que publicamos en la presente edición de LA PRENSA—, tiene el objetivo de “promover los valores de la libertad en el mundo”.
No es la primera vez que el régimen de Daniel Ortega expulsa arbitrariamente a una persona democrática de otro país que viene a participar en eventos políticos locales o internacionales. Basta recordar, para mencionar otro caso relevante, que en agosto de 2013 el también venezolano Henrique Salas, gobernador del Estado de Carabobo, militante socialcristiano y miembro de la oposición democrática de Venezuela, también fue expulsado de Nicaragua de manera arbitraria, sin razón ni explicación de ninguna clase.
Sin embargo, no deja de causar extrañeza que el único extranjero de los que vinieron a Nicaragua la semana pasada para participar en la reunión internacional del mencionado organismo político, al que rechazaron en el aeropuerto de Managua y expulsaron del país, fue al embajador venezolano Alcalay . Extraño, porque a pesar de que el objetivo proclamado de esa liga internacional establecida en Taiwan es “promover los valores de la libertad en el mundo”, eso al parecer no incumbe a Nicaragua ya que al evento en el cual no se permitió participar al señor Alcalay, fue invitado de honor el vicepresidente de Ortega, general Omar Halleslevens, y participaron personas reconocidas como partidarias del régimen actual, al que consideran democrático.
Cabe mencionar al respecto que como presidente del Capítulo de Nicaragua de la Liga Mundial por la Libertad y la Democracia, fue designada la señora Michele Rivas, hermana del presidente orteguista del desacreditado Consejo Supremo Electoral, rectora de la Universidad Católica de Nicaragua (Unica) que fue instituida por el cardenal Miguel Obando. Como señala el embajador Alcalay en el mencionado artículo de opinión y protesta que publicamos en la presente edición de LA PRENSA, “la reunión (de la Liga) en Nicaragua no solo fue aceptada por el Gobierno —quien mantiene relaciones diplomáticas con Taipei— sino que representantes oficiales participaron en el acto inaugural, o sea, no se trataba de ningún encuentro “clandestino” sino público y autorizado”.
“Yo acuso a Nicaragua” , es el título que el embajador venezolano Alcalay puso a su artículo y que nosotros respetamos en su publicación. Pero es injusto. El que expulsó de manera dictatorial al embajador Alcalay fue el régimen orteguista y es a este que se debe acusar. Ortega no es Nicaragua ni representa a todos los nicaragüenses. Esto es importante y necesario tenerlo claro.
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