Lea Bolt Duarte
No todos los días vivimos experiencias que hacen cambiar la manera en que vemos algunas cosas, que nos hace tener una visión diferente de la coyuntura y que nos permite darnos cuenta la importancia de nuestras opiniones, cuando las defendemos responsablemente, manejando información de calidad.
Eso lo viví recientemente cuando tuve la oportunidad y el honor de participar en el debate competitivo organizado por la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC). Tengo la plena seguridad que todos los jóvenes que participamos en este evento lo disfrutaron al máximo y sobre todo, ganamos una valiosa experiencia.
Todo comenzó cuando fuimos convocados por esta universidad para ser capacitados por el coordinador del programa, Marvin Jiménez, quien nos enseñó la metodología del Debate Competitivo y la forma de construir argumentos y contraargumentos con evidencias contundentes, presentadas con una exquisita retórica, la que sustentamos en la comunicación oral y gestual.
La final del debate llegó. Ahí estábamos un grupo de jóvenes defendiendo nuestras ideas sobre temas sensibles para Nicaragua. Fue reconfortante vivir esa experiencia en la que no recurrimos al golpe, grito o descalificación para defender lo que creemos, al contrario, fue un debate en el que prevalecieron las ideas en un tono democrático, con visión de país.
El momento más emocionante que viví, fue cuando el jurado calificador me seleccionó como la mejor oradora. ¡Guauuuuuuuuuuu! me sentí feliz, un reconocimiento a mi esfuerzo y al de mis compañeros del Colegio Adventista.
El debate competitivo nos enseñó a comunicarnos de manera asertiva y sin ofender; aprender a escuchar las opiniones de los demás; ser firmes al defender lo que creemos, sin lastimar o herir la manera de pensar de otros.
Después del debate, todos los jóvenes involucrados en el mismo, decidimos reunirnos una vez cada quince días, en cualquier punto de la ciudad de Matagalpa, para seguir abordando otros temas sensibles de la vida nacional, identificando causas y efectos, pero sobre todo, aportando propuestas de solución desde nuestra visión.
De manera personal, creo que este tipo de eventos son de gran provecho para los jóvenes, que defendemos libremente nuestros puntos de vista, administrando información sustentada en cifras, estadísticas, aportes de la ciencia, experiencias vividas, leyes; y que afianzamos nuestras habilidades en oratoria.
Hoy en día los jóvenes necesitamos ser motivados a seguir nuestros sueños; nadie nace con sus habilidades totalmente desarrolladas, somos nosotros mismos quienes debemos de encargarnos de perfeccionar nuestros talentos, sin embargo, programas como el de UCC agilizan el desarrollo de nuevas habilidades y competencias.
Considero oportuno que otras instituciones se animen a promover esfuerzos como este, en el que se formen jóvenes líderes; se fortalezca la democracia y la participación estudiantil en temas sensibles de la vida nacional; se promueva la cultura cívica, como una forma de entendimiento en la construcción de un mejor país.
Seré sincera. Nunca dudé de participar en el programa de Debate, al contrario, me alegré muchísimo. El sentimiento de victoria es indescriptible; tenemos que enamorarnos del hecho de ser ganadores y de luchar hasta el final por lo que deseamos. La autora fue la mejor oradora en el debate competitivo de la UCC.