Golondrina sin verano

Una golondrina no hace verano. Lastimosamente a muchos gerentes les pasa el síndrome de la “golondrina sin verano”, cuando se desvían del camino de la sabiduría gerencial con dolorosas consecuencias para sus empresas y clientes. Veamos algunos ejemplos:

Juan Vega Gonzales (*)

Una golondrina no hace verano. Lastimosamente a muchos gerentes les pasa el síndrome de la “golondrina sin verano”, cuando se desvían del camino de la sabiduría gerencial con dolorosas consecuencias para sus empresas y clientes. Veamos algunos ejemplos:

1. El gerente en su laberinto. Este grupo de gerentes vive obsesionado con el papeleo operativo y la carga burocrática. Pareciera que su único objetivo es completar el papeleo y tener feliz a los reguladores.

Andan tan concentrados en trabajar para completar las formalidades; que se olvidan que su función principal es tener satisfechos a sus clientes, empleados y accionistas.

A la sombra de ese gerente se crean una cultura orientada a crear burocracia para satisfacer a la misma burocracia; instancias poco sensitivas a las necesidades de los clientes.

2. El gerente enamorado. No hablamos de un amor de pareja; sino del deslumbramiento que algunos gerentes tienen ante una “estrella fugaz” o empleado brillante que, opacando a todos sus compañeros, encandila e influencia las decisiones del gerente.

A la larga este tipo de colaborador suele arrastrar al gerente al pecado de la vanidad; de creer que lo sabemos todo; que estamos para enseñar y no para aprender. En la vida, cuando dejamos de aprender empezamos a morir, ya que en nuestra mente solo somos un conjunto de recuerdos.

3. El gerente en su zoológico feliz. Este gerente vive feliz en su despreocupación; no tiene ningún sentido de urgencia ni hambre de crecer. Llega a creer que “está más allá del bien y del mal” y que casi ningún aspecto es tan importante como para quitarle su tiempo o atención.

A la sombra de este gerente se crea un conjunto de áreas que no coordinan entre sí sus trabajos; que no comparten el objetivo común de sacar la empresa delante; un grupo de gerentes encerrados en sus pequeños reinos sin nada que temer y nada que perder. La crónica de una quiebra anunciada.

La gerencia precisa evaluar el impacto estratégico de sus decisiones en toda la organización; recordando que el gerente es en esencia un empleado contratado con la principal responsabilidad de satisfacer los intereses de los clientes, los accionistas y de tener motivados y productivos a sus colaboradores.

Cuando se toma distancia de los árboles, se aprecia mejor el bosque.

(*) [email protected]

Aprende más en: www.123libertadfinanciera.com

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