Danilo Arbilla

Es asombroso

La designación de María Gabriela Chávez como embajadora alterna de Venezuela en la ONU tiene como propósito llevar al mundo el “mensaje profundo” de su padre, Hugo Chávez —el eterno—, según lo anunció el gobierno venezolano.

María G., elevada a la categoría de “heroína” —por Fidel— y así seguramente será asumido por la Unasur, Celac, Mercosur y hasta por la OEA —si se lo permitieran a su secretario general— nos hablará del Socialismo del Siglo XXI. Y de sus logros también.

Hay quienes, que nunca faltan, dicen que esta designación de la única familiar directa del eterno que quedaba sin cargo público, fue una jugada de Nicolás Maduro. Buscaría con ello fortalecer su posición, siempre tambaleante y a la que, además, aporta poco alivio la renovación ministerial —o lo que puede hacer el delegado cubano en el Gobierno de Venezuela— llámese asesor, supervisor, interventor, virrey o como le venga en gana, que todo cabe —Orlando Borrego (78), hombre que fuera de confianza del Che Guevara, en aquellos años—.

Es que los problemas se amontonan y difícil que se superen con nuevos enemigos, como ahora el caso del contrabando o haciéndole poner la huella digital a los venezolanos, desesperados tras los artículos básicos. Llegan a formar colas de hasta mil personas para conseguir algo; un hecho, del que, por supuesto, se culpa a los supermercados, como del contrabando se culpa a la oposición y dentro de unos días le tocará al imperialismo yanqui.

En materia de “alternativas” surge ahora el Canal de TV de la empresa petrolera PDVSA, para promocionar sus planes sociales en el marco de la “nueva ética socialista”. También se ocupará de temas petroleros. Seguramente será interesante que le explique a sus televidentes cómo, a merced al Socialismo del Siglo XXI, una empresa —la propia PDVSA— que en el año 1999 con algo menos de 51,000 empleados producía diariamente 68 barriles por empleado, ahora, 15 años después ha logrado, con 140,000 empleados, que cada uno de estos produzca tan solo veinte barriles por día. PDVSA, que maneja las mayores reservas de crudo del mundo y que sin embargo ha acumulado una deuda de 22,000 millones de dólares, ahora se dedicará a la televisión. Una notable decisión. Propia del socialismo bolivariano.

¿Incluirá María G. este tipo de datos en su “mensaje profundo”? Puede que deje de lado el tema de los costos de los pasajes aéreos y de las tarifas telefónicas para hablar al extranjero —cosas burguesas— pero no puede obviar la falta de medicamentos: de un inventario de 45,000 productos médicos faltan 35,000 (gasas, tubos para sangre, anestesia, sutura). ¿Qué dirá sobre los presos políticos y la tortura y represión de los estudiantes? ¿Nos contará cómo consiguió su padre y seguidores que Venezuela sea percibido como el país más inseguro del mundo, con la segunda más alta tasa de homicidios (y eso tomando sus cifras oficiales, porque las privadas no pasan al primer puesto)?

Y de economía ni hablar. Es difícil salir a culpar de imperialista a la Ceoal.

Pero es claro que no los inquieta: socialismo e izquierda tapa todo. Como dice Borrego, el mentado asesor cubano, “que hoy, gracias a Chávez, tengamos esta tierra fértil para el socialismo es una cosa que asombra”.

Y aunque Borrego solo se refiriese a lo bien que le ha ido a Cuba con Chávez, tiene razón en lo que dice: es asombroso. El autor es periodista uruguayo, fue presidente de la Sociedad Interamericana.

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