Norwin Estrada
Se ha escrito mucho de los beneficios indirectos que generaría el Canal, como son: los empleos, las actividades comerciales, el turismo, el transporte, la educación, etc., tanto durante la construcción como en la operación del megaproyecto. No obstante, poco se ha dicho de los beneficios netos y directos que produciría dicho Canal, producto de su operación a lo largo de su vida útil y; es en este sentido, que para discernir sobre los mismos, se ha elaborado un análisis económico basado en información difundida por los desarrolladores y, en información asumida por este servidor.
Entre la información vertida por el concesionado, se señala la siguiente: el proyecto tendría una vida útil de cien años que concluiría en el año 2124; una inversión inicial de 50 billones de dólares para los estudios y la construcción (sin canal seco y oleoducto); los estudios representarían el 2 por ciento de la inversión inicial y concluiría en el 2014; Nicaragua recibiría 10 millones anuales, durante el periodo de amortización del préstamo y sus intereses. Nicaragua se apropiaría del proyecto en un 10 por ciento a cada diez años de operación hasta el 100 por ciento, al final de la vida útil.
Y complementariamente, para el análisis se asumieron los siguientes datos: se estimó un periodo para la construcción de diez años que concluiría en el 2024 (sería muy improbable construirlo en menor tiempo), los costos se desembolsarían a razón del 10 por ciento por año; los beneficios brutos crecerían escalonadamente, estabilizándose en un máximo valor a partir del sexto año de operación; Durante el periodo de los estudios y la construcción obtener para el financiamiento, un interés preferencial no mayor al 4 por ciento anual, como costos de operación y mantenimiento considerar 2 billones anuales (4 % de la inversión inicial), que se incrementarían en un 10 por ciento de dicho valor, a cada diez años de la operación; y finalmente, realizar reposiciones cada veinticinco años (obras que superen su vida útil), equivalentes cada una, al 25 por ciento de la inversión inicial.
Ahora bien, utilizando los datos anteriores y asumiendo un máximo beneficio bruto anual del 15 por ciento de la inversión inicial, se establecieron flujos de caja con diferentes tasas de interés para el financiamiento; encontrando de esta manera, que la Tasa Interna de Retorno (TIR) correspondía al 7 por ciento (tasa de interés para la cual los beneficios netos son igual a cero); esto nos indica que para que el proyecto sea rentable la inversión debería financiarse con un interés menor a dicha TIR. En otro contexto, para los mismos datos, pero con un beneficio bruto del 20 por ciento de la inversión, la TIR resultante correspondió al 10 por ciento; lo que significa que el proyecto aumentaría en 3 puntos su rentabilidad económica.
Para enfatizar la referida rentabilidad se utilizó un interés para el financiamiento del 6 por ciento y se establecieron dos flujos de caja para los beneficios brutos del 15 y el 20 por ciento de la inversión, correspondientes a 7.5 y 10 billones anuales, con lo cual se lograron los siguientes resultados:
Por una parte, con un beneficio bruto anual de 7.5 billones, el periodo de amortización del capital y sus intereses sería de 32 años (demasiado extenso) y si además, le adicionamos el periodo de la construcción, Nicaragua comenzaría a recibir beneficios netos sustantivos hasta en el año 2057. Con este escenario a los cincuenta años de vida del proyecto (año 2074), Nicaragua y la corporación Jing habrían recibido beneficios netos en valor presente por el orden de 31.5 y 53.3 billones de dólares, respectivamente y; al final de la vida útil (año 2024), tanto Nicaragua como la corporación Jing acumularían 159.8 y 107.4 billones, respectivamente.
En cambio, para un beneficio bruto anual de 10 billones, el periodo de amortización sería de quince años y si le agregamos los diez años de la construcción, Nicaragua recibiría su primer aporte importante en el año 2040. En este nuevo escenario, a los cincuenta años el proyecto habría generado beneficios netos en valor presente para Nicaragua y los socios del señor Jing, 70.3 y 174.9 billones, respectivamente y; al final de la vida útil las cifras de 287.4 y 266.54 billones de dólares, respectivamente. Es notorio que Nicaragua muestra los mayores beneficios en la segunda cincuentena del proyecto porque se vuelve el socio mayoritario; sin embargo, la corporación Jing, por el hecho de poder reinvertir sus mayores ganancias en fechas más tempranas, al final del proyecto tendría ventaja económica sobre Nicaragua.
Se resume entonces, que el mejor escenario (el cual no sería muy realista ni atractivo a los inversionistas), se encuentra en el vecindario de un ingreso bruto anual muy alto cercano a 10 billones de dólares, con un interés del 6 por ciento para el financiamiento, a pesar de considerar un interés preferencial igual o menor al 4 por ciento, para el periodo de los estudios y la construcción.
En consecuencia, a fin de rentabilizar el proyecto, reduciendo su altísimo costo de 50 billones, habría que realizar investigaciones exhaustivas para disminuir las excavaciones en roca, optimizando la máxima elevación del Canal, particularmente en el tramo comprendido entre el lago y el océano Atlántico, en donde la solución china mantiene el Canal al nivel del lago. En cambio la solución Bolaños lo elevaba 30 metros por encima de este. Adicionalmente, en lugar de cruzar por el lago provocándole mayores daños, el trazado debería reorientarse por tierra firme siguiendo la costa sur del lago hasta el río Las Lajas, para cruzar luego hasta el océano Pacífico; esto permitiría reincorporar los subproyectos del canal seco y el oleoducto, los cuales se ahorrarían los elevadísimos costos del derecho de vía y del movimiento de tierra, contribuyendo al megaproyecto, con beneficios adicionales muy importantes. El autor es ingeniero hidráulico
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A