Orlando J. Icaza Gallard

La cabeza de Inesita

Las ciudades viejas son historia que se caracterizan por sus cementerios. Están en ellos importantes personajes enterrados siendo sus tumbas sellos y sus epitafios poemas que adornan a los que quieren aprender del pasado para no repetirlo.

León, a pesar de sus casi quinientos años de existencia, tiene solo un cementerio de importancia creado alrededor de 1850 y unas cuantas tumbas esparcidas en iglesias que nos hablan. Hay otros pequeños a los cuales no deseo despreciar, incluyendo seis en Sutiaba y el de San Felipe. Habrán todavía otros más insignificantes que fuera del amor que le ponen algunos de sus deudos, siempre se encuentran cubiertos de zacate que alimentan a caballos vagabundos.

Es en el de Guadalupe y en las paredes y pisos de sus iglesias, donde descansan la mayoría de los poetas, soldados, músicos, rectores y estadistas que han hecho su historia.

Existen también tres de ellos que el tiempo ha olvidado que considero de curiosidad histórica.

El primero está en Sutiaba.

El centro de este pueblo histórico parece haber estado bastante fuera de lo que es ahora. Allí sobre lo que fue un teocali, después que el cura Bobadilla destruyó sus ídolos, se erigió la iglesia de La Merced cuyas ruinas parecen haber desaparecido, pero existe aun la imagen de La Merced, su patrona (en la iglesia actual de Sutiaba) que todos los septiembres por siglos visitó en procesión a la otra imagen en el centro de León. Allí se encuentran enterradas un gran número de las cinco mil víctimas del cólera de 1837. El único epitafio que quedaba fue uno que encontró E.G. Squier hace doscientos años: Juan Peralta, Extranjero 1732.

El segundo cementerio es de la misma época que el anterior y en el se encuentran, si es que no han sido removidos, quinientas víctimas del cólera de 1837. Este sitia nada menos que debajo del hotel más caro y confortable de León. Según el padre Cartín estaban enterradas al costado de la iglesia San Francisco en uno de los patios del convento. Allí en 1849 un obrero excavando al pie de un mango para destruir una zompopera encontró el cráneo de Inesita una joven de 16 años muy linda que pereció de cólera. El padre Cartín junto a E.G. Squier acarició su cráneo expresando lo antes dicho. Cosa interesante pues parecen ser las mujeres jóvenes y bonitas las mayores víctimas de esta infección.

¿Habrá alguien de los huéspedes del hotel visto el espectro de Inesita? ¿Se pasearán las ánimas penantes enterradas allí en sus amplios corredores? No lo sabemos.

El tercero de los cementerios no tiene relación con el cólera, ni con Squier. Si hay cierto parecido con los que menciona Umberto Eco en su novela El Cementerio de Praga.

Este se encontraba, en donde está el altar mayor de la iglesia de La Recolección. Estaban allí enterrados los niños inocentes. Es decir todos aquellos que habían muerto antes de ser bautizados y que por lo tanto se iban al Limbo. Lugar que no era cielo ni purgatorio ni infierno. Cuando se limpió el lugar para hacer el altar mayor a comienzos del siglo XX salieron los huesecitos ya olvidados.

Por supuesto, fue noticia, sobre todo para aquellos que siempre buscan como atacar a la Iglesia católica.

Se dijo que eran fetos de niños abortados por monjas e hijos de sacerdotes lujuriosos que escondían en ese lugar.

Una de las pocas voces que se alzó en defensa de semejante calumnia fue la de doña Rosalía Balladares de Icaza (la del vals de José de la Cruz Mena) quien afirmó que uno de sus hijitos que murió prematuro y sin bautizar fue enterrado allí.

La cabeza de Inesita, las ruinas de La Merced en Sutiaba y los huesitos de inocentes hablaron desde sus tumbas olvidadas en una ciudad donde el tiempo pasa sin cambiarla, donde da lo mismo 1610 o 2014 y donde la historia se borra y se vuelve a escribir en ciclos tristes de sangre.

No por algo todavía se pasea Arrechala en sus estrechas calles al saludo nocturno del padre sin cabezas y el llanto de la Mocuana. El autor es médico.

COMENTARIOS

  1. Juan Haroldo Aguirre
    Hace 12 años

    Interesante el articulo Toto,verdaderamente esto de los cementerios que mencionas es nuevo para mí, a pesar de ser leones. Gracias por la información, sa la de tus dotes de médico, pero no de escritor. Fui tu interno en el 78,saludos.

  2. Rosendo S.
    Hace 12 años

    Muy bonita historia. Leon podría estimular su turismo con todos estos detalles, ojalá los aprovechen.

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