Muchas personas que desconocen el funcionamiento y los fines de las bolsas de valores, creen que estas son centros de negocios reservados para gigantescas empresas y capitalistas multimillonarios, que aumentan su riqueza asombrosamente pero a veces quiebran porque las bolsas son muy sensibles a la geopolítica mundial.
A esa percepción ha contribuido el alegato de los chinos de HKND, la empresa concesionaria del proyecto para la construcción del Canal Interoceánico, repetido por el Gobierno de Daniel Ortega, de que no informan quienes son los inversionistas en esa colosal obra de infraestructura, porque están en las bolsas de valores y por tanto su identidad tiene que ser protegida. En una época que se distingue por la aplicación de leyes rigurosas para transparentar los grandes negocios, sobre todo los financieros, parece un cuento chino eso de que en el proyecto más grande del mundo y de la historia de la humanidad, como califica Wang Jing al proyectado pero todavía incierto Canal por Nicaragua, los nicaragüenses y el mundo no deben saber quienes lo van a financiar.
Pero la verdad es que las bolsas de valores no son refugios de capitales turbios que evaden el control público, como han dado a entender los promotores del proyecto canalero al negarse a informar sobre la identidad de sus inversionistas. La bolsa de valores, de acuerdo con una definición sencilla y clara de Wikipedia, “es una organización privada que brinda las facilidades necesarias para que sus miembros, atendiendo los mandatos de sus clientes, introduzcan órdenes y realicen negociaciones de compra y venta de valores, tales como acciones de sociedades o compañías anónimas, bonos públicos y privados, certificados, títulos de participación y una amplia variedad de instrumentos de inversión”. Y explica Wikipedia que “las bolsas de valores fortalecen al mercado de capitales e impulsan el desarrollo económico y financiero en la mayoría de los países del mundo, donde existen en algunos casos desde hace siglos ”
Además, en las bolsas de valores no solo participan grandes empresas y los capitalistas más adinerados, como creen algunas personas por falta de información. En realidad, las bolsas de valores no son ciudadelas de la oligarquía empresarial de cada país en particular y del mundo económico globalizado en general.
A erradicar esa idea errónea sobre las bolsas de valores y demostrar que también son útiles a los pequeños negocios familiares, está orientada la iniciativa de la Bolsa de Valores de Nicaragua de celebrar próximamente un foro empresarial denominado “Financiando el futuro de las empresas familiares”. Según los promotores de este evento, su propósito es demostrar a los interesados que el financiamiento en bolsa no es imposible y ni siquiera engorroso para las pequeñas y medianas empresas; y que la participación en las bolsas de valores es un mecanismo transparente que pueden facilitar a las empresas familiares, por muy pequeñas que sean, tener una buena alternativa para financiarse y crecer exitosamente.
Iniciativas como la de este foro empresarial alientan el desarrollo empresarial capitalista, que es el único que puede sacar al país del atraso y la pobreza y crear la prosperidad nacional. Y por eso merecen ser apoyadas.
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