Psicóloga clínica
“Después de cada pendiente hay un descenso”. Esta es una frase que expresó mi hijo Jezarel Mayorga cuando era adolescente, durante una experiencia que vivió en un recorrido en bicicleta por la isla de Ometepe, viaje rudo y difícil, pues se trataba de unas tierras dificultosas, grandes, escarpadas, muchas pendientes difíciles de escalar, que lo desesperaban.
Fue en ese lugar que dijo la frase, después de cada pendiente hay un descenso, esto para darse aliento, y lo convertimos en una fortaleza, como un grito de ánimo cuando nos encontremos en dificultades, cuando creemos que ya no hay más nada que hacer.
Si pensamos lo anterior estamos equivocados, pues siempre habrá una salida a los problemas. La psicología positiva nos insta a que seamos positivos, que veamos entre todo lo malo lo bueno, las vivencias, las dificultades son para moldearnos, para reestructurar nuestros pensamientos y que no nos dejemos contaminar con el desaliento, la desesperanza.
Considerar las crisis como el fin del mundo es muy humano, nos volvemos vulnerables aún más de lo que conlleva si la circunstancia negativa, pero cuando nos entrenamos para transmutar, superarnos a nosotros mismos, despojarnos de las flaquezas y transformarlas en una riqueza espiritual que nos eleve a seres superiores.
Nos paralizamos emocionalmente al ser atacados por un obstáculo y muchas veces se cae en depresión, enfermedad que ataca el estado del ánimo, y los pensamientos negativos son fieles acompañantes en estos momentos, con los cuales tenemos que enfrentarnos y vencerlos con el entrenamiento mental y espiritual ¡por supuesto!
Así que ánimos amigos y no olviden la frase de mi hijo. Nos leemos pronto.
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