Momento de duda y reflexión, camino hacia la renovación 

“Recapacitar sobre la expiración, ayuda a mirar con ojos nuevos los distintos caminos, sin dejar rencores ni remordimientos en nuestras huellas. Sucumbir reconciliados es un principio ético que nos concierne a todos, no sólo a los cristianos o a los creyentes”.

Sentido comunitario; no territorial, ni de mercado

Creo que hemos llegado a la página de los deberes reconciliadores, al llamamiento a una tarea vinculante y necesaria, como la obligación de respetar los derechos ajenos. Al fin y al cabo, lo importante no es lo que va a pasar en un futuro, sino qué vamos a hacer. Pues, entonces, manos a la obra.

Solidaridad y desarrollo; dos signos para la paz en el mundo

No olvidemos que vivimos en una misma morada y con un destino en dependencia de unos hacia otros, jamás de unos sobre otros, porque al fin en nuestra cultura globalizada, tenemos que darnos sanación con originales formas de hospitalidad familiar, pero también con nuevos fondos de humanidad fecunda y sincera.

Nuestra capacidad de asombrarnos

Nuestra capacidad de asombro ante este universo por aquellas infinitas maravillas que se van destapando ante nuestros incrédulos ojos son milagros, porque sí son milagros, como el de ver repentinamente la luz en un espacio o lugar donde solo hay tinieblas y oscuridad.

Mejorar el clima espiritual

Precisamente, la muerte de Cristo nos recuerda la acumulación de males que ensangrientan la tierra, lo que nos requiere la valentía de llevar cada uno nuestra cruz con obediencia y confianza.

Ser luz y ser sal

Ser luz y ser sal es construir un mundo solidario en el que pueda haber pan, vestido y vivienda para todos; en el que nadie le dé la espalda a su hermano…

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