China voraz en América y África
Redacción Central
La presencia del chino Wang Jing en Managua, la semana pasada, es ubicada por el diario argentino Clarín en la misma tónica con la que el gobierno de Beijing entró en África mostrando una voracidad absoluta por las materias primas que le pueden dar los dos continentes.
El rotativo recuerda que en 2009 China logró desbancar a Estados Unidos como principal socio comercial africano, con un intercambio que el año pasado llegó a los 198,000 millones de dólares y en América Latina, China ya es el principal socio comercial de Brasil, Chile y Perú, y el segundo de Colombia, Uruguay y Venezuela.
El presidente de la concesionaria HKND, Wang Jing, llegó a Managua el 7 de julio pasado para anunciar la ruta que seguiría el Canal Interoceánico que se planea construir en Nicaragua a un costo que ronda los cincuenta mil millones de dólares.
Será la construcción más grande de la humanidad, anunció Wang Jing sin explicar exactamente cómo China va a financiar los cincuenta mil millones de dólares que se necesitarán para la construcción, ni presentar un muy esperado estudio de impacto ambiental.
El proyecto que contempla una zona de libre comercio, complejos turísticos, dos puertos, un aeropuerto y plantas de cemento y acero, es un buen ejemplo de la ofensiva china en América Latina. Apuestan a lo grande sin importarles los costos sociales y ambientales, expone el diario argentino.
Según Clarín, la ofensiva china tuvo un impulso enorme en 2009, cuando lanzó una campaña diplomática para presentarse como una potencia de mercado y no intervencionista. Cuatro años más tarde las empresas chinas invirtieron 73,000 millones de dólares en todo el mundo, una cifra que multiplica por 36 lo que invertía una década atrás. Y esto se materializó con la compra masiva de tierras en África, los multimillonarios acuerdos por el gas y petróleo de Venezuela y la extracción de minerales en el resto de Latinoamérica.
También hizo grandes inversiones en los países desarrollados para mejorar su imagen internacional y adquirir conocimiento. Por ejemplo, compraron la división de computadoras de IBM para hacer un suceso global con la marca Lenovo e invirtieron 38 millones de dólares en la empresa alemana Vensys de energía eólica para obtener una tecnología que no poseían. Y aprovechando la fortaleza del yuan acumularon casi cuatro billones de dólares en reservas, cuya mitad está invertida en deuda pública de países desarrollados, algo que la convirtió en el primer tenedor de deuda de Estados Unidos.
En África, China tiene negocios por 198,000 millones de dólares y es el principal socio comercial por encima de EE. UU. Las firmas chinas tienen alquiladas 227 millones de hectáreas de Sudán, Liberia, Etiopía y otros países de la región, finaliza el artículo publicado ayer por el diario argentino Clarín.
30 por ciento de los bosques de África central están bajo la concesión de empresas chinas. Los recursos que necesitan para su desarrollo y que consumen con voracidad 1,300 millones de chinos
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