Tania Sirias
El diputado dijo que si el gobierno sandinista cree en la popularidad que tiene, no debería temer a las movilizaciones ciudadanas.
“Con esto queda claro que son fabricadas las encuestas donde ellos aparecen con altos índices de popularidad. ¿Porqué temerles a unos pocos ciudadanos que se querían manifestar de manera pacífica en contra del poder absoluto de la pareja presidencial?”, cuestionó Lacayo.
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Temor. Ese fue, según los opositores, el principal motivo del Gobierno para impedir la movilización de ciudadanos que demandan la unidad de partidos políticos y organizaciones civiles.
El presidente de Hagamos Democracia, Róger Arteaga, dijo que el Gobierno está consciente que la oposición unida puede hacerle contrapeso en las elecciones de 2016. Arteaga añadió que el presidente inconstitucional Daniel Ortega tratará por todos los medios, “legales e ilegales”, de que no se dé la unidad.
“Esto lo hará usando la represión de la Policía, los motorizados que mandan (a las marchas) o tratando de poner a pelear a las diferentes fuerzas de la oposición, pues tienen gente (dentro de los partidos) que trabaja para ellos”, advirtió el presidente de Hagamos Democracia.
REFLEJO DEL RÉGIMEN
Para el jurista Julio Icaza Gallard, miembro de la Unidad Ciudadana por la Democracia (UCD), el hecho de que se tratara de impedir esa movilización, no es más que el “reflejo del régimen de Ortega”.
Icaza Gallard expresó que aunque se esté o no de acuerdo con los planteamientos del Movimiento Unidad con Dignidad, “la población tiene derecho a movilizarse y de protestar, pues es un derecho en la Constitución”.
El miembro de la UCD dijo que la reacción del Gobierno ante estas movilizaciones es tratar de impedirlas, realizando contramarchas o colocando tranques en las carreteras y ahora que utilizan a la Policía, con el fin de intimidar a la población, para que no puedan expresar su descontento.
A pesar de los obstáculos que ponga el Gobierno, Arteaga dijo que los partidos y organizaciones de oposición deben insistir en la unidad, ya que lo demandan los ciudadanos, las bases de los partidos políticos, la comunidad internacional e incluso la misma Iglesia.
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