Marcela Duarte
Médico Cirujano
Charles Reade dijo: “Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino”. Los hábitos son esas acciones que realizamos día a día y que sin si quiera notarlo son las que nos definen como personas.
Desde que despertamos hasta que dormimos todos repetimos patrones que van desde lo que comemos, la forma que hablamos hasta la actitud que tenemos, estos patrones son nuestros hábitos, los cuales hemos aprendido y son tan importantes porque pueden llevarnos al éxito o al fracaso y por eso es tan importante la creación de hábitos buenos.
Pero la pregunta aquí es, por qué se nos hace tan difícil a veces crear hábitos nuevos como iniciar una rutina de ejercicios, o leer más, y a la vez nos cuesta tanto romper con algunos, que poco a poco hemos dejado crecer como ese cigarrillo que ya se convirtió en un paquete, o ese chocolate que ahora comemos a diario o inclusive el sedentarismo que no podemos dejar.
Los hábitos, según los científicos, surgen porque el cerebro siempre busca el modo de ahorrar energía, por lo que tiende a convertir casi cualquier situación vivida en una rutina, y es ahí que se explica por qué nos cuesta tanto dejar hábitos malos y crear hábitos buenos, ya que para promover un cambio en lo que estamos acostumbrados, ya sea comenzar a correr, leer más o ser más organizados, se requiere de más energía tanto física como mental de la que veníamos utilizando.
Otro punto que dificulta dejar un hábito es que estos tienden a crear mecanismos de recompensa, al hacernos sentir bien y con esto solo se reafirman aún más.
Pero lo anterior no quiere decir que sean imposibles de dejar, tenemos que ser conscientes de cómo exactamente funcionan nuestros hábitos, al ser conscientes del disparador del hábito, tendremos que utilizarlo pero generando una rutina diferente a la utilizada.
Ahora bien, si cada vez que vemos una película tenemos que comer chocolate, podríamos sustituirlo por una manzana, por ejemplo. Una nueva rutina más constructiva debe sustituir a la anterior. Todo está en la fuerza de voluntad. No olviden que querer es poder.
Nos leemos la próxima semana amigos lectores. Para información me pueden escribir al correo [email protected].
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