El Gobierno de Estados Unidos enviará al diplomático Lee McClenny a su embajada en Caracas, según un portavoz del Departamento de Estado, sin precisar fecha, y Venezuela ya envió a Washington a Maximilien Sánchez Arveláiz como encargado de negocios, en un nuevo intento de acercamiento para reparar las tensas relaciones entre ambos países.
Sánchez llegó el jueves acompañando al canciller Elías Jaua, quien participó en una reunión extraordinaria en la Organización de Estados Americanos (OEA) convocada por Argentina para tratar su batalla legal con los fondos especulativos.
Sánchez Arveláiz fue primero propuesto como embajador en febrero, poco después del inicio de las protestas sociales contra el Gobierno y en medio de otro capítulo de expulsión de diplomáticos, acusados de instigar esas protestas, a lo que Washington respondió ordenando la salida de otros tres diplomáticos.
Caracas acusó en mayo al nuevo embajador de EE. UU. en Colombia, Kevin Whitaker, de orquestar un intento de “magnicidio” y un “golpe militar” en Venezuela junto con la opositora María Corina Machado, algo que Washington negó y calificó de maniobra para desviar la atención sobre las manifestaciones.
La ola de protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro, que han dejado 42 muertos, han llevado al Congreso de EE. UU. a estudiar sanciones contra algunos funcionarios venezolanos, medidas que Maduro ha dicho que no reconocerá.
McClenny y Sánchez serán los funcionarios de mayor rango en las respectivas legaciones diplomáticas, ya que ambos países retiraron a sus embajadores en 2010, después que el presidente Hugo Chávez rechazara a Larry Palmer como jefe de la misión diplomática estadounidense por haber dicho ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado que la moral de los militares venezolanos era “considerablemente baja, particularmente debido a designaciones orientadas por lo político”.
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