Celeste Cerna
Y el viernes 13 sí que paraliza. Pero… ¿De dónde viene esta fecha? Existen muchas creencias en torno a este día, y estas tienen su origen desde hace muchos años, pues se asociaba que el número 13 es de mala suerte y al día de la semana viernes. Las dos entidades de la mala suerte, en última instancia, se combinaron para crear un día con “mucha suerte”.
También hay una referencia bíblica que asocia al número 13 con la mala suerte. Judas, el apóstol que traicionó a Jesús, fue el invitado 13 de la Última Cena. En cuanto al viernes, este día es reconocido por los cristianos como el día que Jesús fue crucificado. Además, algunos estudiosos de la Biblia creen que Eva tentó a Adán con la fruta prohibida un viernes. Tal vez lo más significativo es la creencia de que Abel fue asesinado por su hermano Caín en viernes 13.
En fin, las historias son muchas y aquí te presentamos las historias de los pueblos, esas que muchos dicen son ciertas.
La Cegua
Se trata de mujeres perversas y sin escrúpulos que por las noches se disfrazan de espantajos poniéndose en la cabeza a modo de trenzas, crines de caballo, y con el rostro pintado salen a altas horas de la noche por las calles y caminos solitarios en busca del hombre que se ha burlado de su cariño.
Esta es la mentada Cegua y es muy escuchada en Nindirí.
La Llorona
Es un alma misteriosa en pena que había botado a un niño cerca del río. Es una figura popular que interrumpe los sueños de los campesinos, pues sus lamentos aparecen en medio del coro nocturno de voces de animales y del ritmo monólogo de las aguas de quebradas y ríos.
Según la gente, La Llorona se manifiesta a través de quejidos largos, seguido de una llanto desgarrador de una mujer, cuyo rostro nadie lo ha visto. Lo único que se sabe es que en el barrio El Calvario, en León, cerca del río pasaba La Llorona. Es un relato originario de la isla de Ometepe.
El Cadejo
Son dos cadejos, uno blanco y otro negro. Ambos son muy fuertes, peludos y parecen perros, permanecen con la lengua fuera y poseen grandes garras en las patas traseras, las cuales producen un ruido característico al andar.
El Cadejo blanco es un guía y guardián del hombre, es bueno y camina a la par o detrás de la persona para guardarlo de los malos espíritus, defendiéndolo de cualquier peligro. No se cansa de caminar y al amanecer desaparece.
El Cadejo negro es en cambio un espíritu maligno, enemigo declarado del hombre, que trata de dañarlo o matarlo en sus andanzas nocturnas; simboliza el mal, por eso es negro, es fiero y tiene ojos de fuego.
La Mocuana
Según cuentan en los días de la Colonia, la noticia de los yacimientos de oro que habían en los dominios del cacique de la tercera Villa de Sébaco llevó allí a muchos españoles. El indio les entregó tamarindos de oro para que se los llevaran al rey de España, y así se fueran y no volvieran.
Los españoles aparentaron hacerlo, pero al poco tiempo regresaron, y esta vez con malas intenciones. El indio al saber de la situación, escondió sus tesoros. Únicamente su hija conocía el paradero. Al pasar el tiempo llegó uno español, quien se enamoró perdidamente de la hija del cacique. Ella correspondió el amor.
Enamorada le ofreció a su amado las riquezas que poseía y este no esperando nada más de la pobre india, la encerró en la cueva de un cerro y tapó la salida; pero ella, conocedora del lugar, logró escapar.
La actitud de su amante le causó la pérdida del juicio y se convirtió en la bruja Mocuana. Desde entonces se aparece en los caminos e invita a los transeúntes a seguirla hasta la cueva. La gente dice que nunca le han podido ver el rostro; solamente su larga figura y preciosa cabellera. Este famoso y tenebroso personaje es originario de los departamentos de Estelí y Matagalpa.
La Carretanagua
Jalada por huesudos bueyes y manejada por calaveras, dicen que esta aparece por la calles a medianoche. Quienes aseguran haberla visto comentan que la carreta desaparece al llegar a la esquina, volviéndose a encarrilar en la otra calle.
No se sabe a ciencia cierta qué objetivo tengan las andanzas de la Carretanagua. Algunos creen que pasa anunciando la muerte de alguien, pues ya se ha visto que al siguiente día de haber pasado, una persona se enferma o muere.
Desde León, Chinandega, Granada… No hay lugar donde no se haya hablado de esta leyenda. Y al parecer, seguirá en boca de todos, de generación en generación.
La Mona
Una frase que todos hemos dicho o escuchado, pues esta historia es una de la más conocidas en Nicaragua.
Se dice que cuando se acerca la medianoche, una desdichada mujer transformada en una horripilante criatura asusta a los caminantes que deambulan por los solitarios caminos. A veces La Mona se atreve a llegar hasta los barrios céntricos de los pueblos, correteando sobre los techos de las casas, arañando el zinc con sus garras.
Se cuenta que muchos años atrás, quizás desde tiempos coloniales, una guapa mujer fue transformada en mona por una bruja. Mucha gente dice que la espantosa conversión fue debido a la envidia que la bruja tenía hacia la extrema belleza de esa mujer… Otros afirman que fue transformada en tan horripilante criatura debido a un castigo que le propició la hechicera por contar mentiras sobre ella.
El padre sin cabeza
Era un fraile en tiempos de la Colonia, quien defendía a los indígenas, y lo asesinaron el 6 de febrero de 1550. Lo decapitaron, y su cabeza rodó por las calles de la ciudad de León.
Cuentan que el padre sin cabeza anda penando y se pasa las noches recorriendo el pueblo. El Sábado de Gloria paseaba por los túneles que comunicaban a los sótanos de la Catedral de León.
Dice la tradición que se le aparece a los hombres y mujeres que trasnochan, y que el padre los embruja y los guía hasta la iglesia del pueblo, donde el sacerdote canta misa en latín.
A la hora de la consagración, al dar la cara, al sacerdote se le ve sin cabeza y con sus manos ensangrentadas. El que pasa por la experiencia de haberlo visto, despavorido sale de aquel lugar y queda varias semanas sin habla.
*** Tomadas del sitio web Leyendas nicaragüenses.
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