Me siento obligado presentar en esta sección donde vibra el sentimiento intelectual de los nicaragüenses devotos de la cultura y del amor patrio, y de paso esta semblanza del doctor Carlos Tünnermann B., con quien cultivo amistad muy fraterna y sincera desde hace varios años. Puedo asegurar que esta liga aludida comenzó en febrero de 1951 del siglo pasado, cuando un grupo de pedagogos de Masaya formamos una comisión para lograr instaurar los Cursos de Verano que como extensión universitaria patrocinaba la Universidad de León bajo la rectoría de Tünnermann y así dispusimos los comisionados viajar a la Ciudad Universitaria para gestionar el patrocinio de los citados cursos. Fuimos, vale la pena historiarlos con mucho entusiasmo docente, Nicolás Arrieta, Encarnación Alberto Serrano, Rolando Rizo Rivera, Carlos Adán Sánchez Bermúdez y este servidor que suscribe estos detalles.
La gestión tuvo frutos positivos y nos brindaron auxilio los funcionarios universitarios asesores del rector, Alejandro Serrano Caldera y doña Giovanna Amara de Serrano. Los cursos de verano se impartieron por tres años consecutivos con notable éxito en jornada educativa con más de 300 alumnos de 5 de la tarde a las ocho p.m., del 15 de febrero al 15 de mayo. Estos cursos los manejamos con mucha disciplina y entrega pedagógica, doña Giovanna y mi persona.
Tünnermann, en los últimos 40 años ha marcado profundas huellas en la vida cultural de Nicaragua, particularmente en lo propio de la vida y las obras del maestro Rubén Darío, desde su nacimiento en Metapa, hasta su muerte en León. Nuestro amigo Tünnermann ha profundizado con mucha inteligencia y absoluta certeza la prosa y la poesía del Príncipe de las Letras Castellanas y el mejor testimonio de estos estudios darianos son los muchos libros y folletos publicados por Carlos en el período señalado. Es admirable la cronología que define el buen uso de los archivos consultados de los textos que constituyen un galardón sobresaliente con noble, admirable y ejemplar trabajo de don Rubén Darío que en un momento usando de la anagrama se identificó como Bruno-Erdia en el cotejo de los archivos y con el respeto a la cronología brillan estos sucesos históricos de alto valor literario, que se registran desde 1980; luego, en 1987 con la publicación de la novela Emelina que ignoro por qué Darío le destinó esa denominación, continuando nuevas publicaciones con Abrojos, Canto a las Glorias de Chile , y en 1888 el libro que lo consagra y lo eleva a la categoría de poeta y escritor de mucho talento y vasta cultura acumulada, como fue su libro Azul ; siguiendo después Los Raros, Prosas profanas y otros tomos de mucho valer. Y está circulando en Nicaragua y en el extranjero el último libro publicado por Tünnermann titulado Vigencia y actualidad de Rubén Darío , libro que me ha enviado con fina dedicatoria y que me permito en esta sección escribir lo expresado.
Interesante, juicioso y de sabia enseñanza este ejemplar que considero todo dariano debe tenerlo como un texto de estudio y consulta. Mis felicitaciones a Carlos Tünnermann, extensivas a su esposa, Rosa Carlota, por la presentación de la foto de portada de Bruno-Erdia salido de sus hábiles manos con uso muy profesional de plumilla de exquisita filigrana y tecnicismo. El autor es Miembro del Instituto de Estudios del Modernismo de valencia, España.
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