Nicaragua se alista para extraer en los próximos cinco años entre 400 y 500 millones de dólares en productos del espacio marino recuperado a Colombia, estimó ayer el vicepresidente del Instituto Nicaragüense de la Pesca y Acuicultura (Inpesca), Danilo Rosales.
El funcionario dijo que esa meta es fácilmente alcanzable con la ejecución de un plan de desarrollo que impulsarían y que involucrará a todos los sectores.
El vicepresidente de Inpesca, Danilo Rosales, dijo que en caso de El Niño las afectaciones serían en su mayoría en el litoral Pacífico, donde se recalentarían las aguas y al haber poca lluvia, los ríos se secarían y existiría menos insumo alimenticio para las especies marinas.
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- US$26.26 millones de dólares totalizaron el año pasado las exportaciones de pescado y 47.56 millones de dólares se obtuvieron por venta al exterior de langosta, según datos del Centro de Trámites de las Exportaciones. EE. UU. es el principal mercado.
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Entre las especies que pretenden extraer de esa zona figuran atún, crustáceos, camarón de profundidad, centollas, cabrillas de mar y sardinas, entre otras. El 19 de noviembre de 2012, tras varios años de litigio entre Nicaragua y Colombia, la Corte Internacional de Justicia reconoció al país el derecho sobre un espacio marítimo de 200 millas náuticas que durante años estuvo bajo el dominio colombiano.
El funcionario planteó esas metas de explotación tras finalizar una reunión que sostuvo la industria pesquera y acuicultura con autoridades de Gobierno para valorar el impacto que tendrá el fenómeno de El Niño y las medidas de mitigación a aplicar.
El director ejecutivo de la Cámara de la Pesca de Nicaragua (Capenic), Armando Segura, explicó que se le propuso al Sistema de Producción, Consumo y Comercio que se les brinde a los pescadores artesanales, además de capacitación y asistencia técnica, financiamiento para que puedan obtener mejores embarcaciones y estar preparados para los efectos de este fenómeno.
Rosales, por su parte, explicó que debido al calentamiento de las aguas del sur del continente, pescadores de Masachapa y Casares han aprovechado la migración del atún que ha invadido la zona.
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