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Tatiana Rothschuh y Ramón Villarreal
Entran a sus propiedades sin explicación alguna. En la “caravana” andan miembros del Ejército, Policía y “chinos” que analizan, miden y amojonan incluso propiedad privada, cuyos dueños se preguntan si por ahí pasará el Canal Interoceánico y qué suerte les depara. Esto ocurre en Rivas y en zonas de Río San Juan.
Elizabeth Sirias Ibarra, propietaria del restaurante La Lucha, en el kilómetro 117.5 de la Panamericana, relató que el último movimiento fuerte del grupo que hace los estudios fue hace como tres meses, cuando le pidieron permiso para pasar por su propiedad.
“Andaban como en diez vehículos y uno de los soldados del Ejército me dijo que les diera permiso para pasar a donde están las torres eólicas de Blue Power en los terrenos de Jorge Solís, que llegan hasta la playa (Cocibolca), y ahí anduvieron midiendo, pero no me dijeron nada, si me voy a tener que ir o no” indicó.
Al lado oeste de la Panamericana, entre el kilómetro 117.4 y 118 fueron colocados mojones. El restaurante La Lucha está ubicado al centro de esos puntos y aunque en la propiedad de Sirias no midieron, ni colocaron ninguna marca, todo parece indicar que sería afectada.
“Yo aquí tengo 25 años de vivir, tengo más de 12 árboles frutales, y yo no me opongo al proyecto, lo único que espero es que si me afectan que al menos me consigan un terreno por San Juan del Sur para volver a poner mi negocio de restaurante”, explicó.
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Moisés Pérez Morales, de 44 años, quien habla Inglés y reside en Brito, ha trabajado con todas las brigadas que han llegado a realizar estudios.
“Anduve trabajando con los que colocaron un GPS para fijar los puntos que serían afectados por la ruta del canal, también he trabajado con los biólogos y hasta he sido guarda de los equipos, pero nadie nos ha dicho cuándo es que comienzan las obras o cuando tenemos que desalojar aquí”, enfatizó.
Según Pérez, lo que ha logrado observar es que de los 2,300 metros de costa que tiene Brito, en setecientos metros han hecho estudios y puesto mojones.
Este poblador relató que actualmente se encuentra en Brito un equipo de perforación, que está compuesto por chinos y trabajadores nicaragüenses, quienes andan excavando en diferentes puntos de la posible ruta del canal.
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LA PRENSA recorrió parte de esa ruta amojonada en algunas zonas de Río San Juan, donde la Environmental Resources Management (ERM) ha centrado los estudios en cuatro puntos georeferenciados (localizados por GPS) y parten de la comarca El Roble, siguiendo por una hilera de comarcas, el río Tule, atraviesa la carretera y continúa la demarcación en parte del territorio de San Miguelito y San Carlos, hasta desembocar en el Lago de Nicaragua, cercano al caserío de Morrillo, rumbo a Las Lajas y Brito, estas últimas en Rivas.
Pobladores del caserío próximo al río Oyate y del Tepenaguazapa refieren que los chinos sobrevolaron desde el pasado año esos lugares, pero no amojonaron las propiedades, como lo hicieron en dirección al río Tule, a 31 kilómetros de San Carlos, cabecera de Río San Juan.
¿Será que por aquí pasará el canal? Es la gran pregunta que se hacen unos, y otros en la hilera de comarcas, donde se avistan los mojones que plantaron los chinos, con fecha 2013, en las cuales existen escuelas, caseríos, capillas, ríos, fincas ganaderas, agrícolas y arroceras.
MOJONES Y PUNTOS ESTUDIADOS
Los chinos escoltados por efectivos del Ejército y Policía, según los pobladores “bien cuidaditos”, sembraron los mojones que asoman por el cemento blanquecino. En El Roble, dos mojones están visibles, uno en el patio de la escuelita multigrado y otro pasa rasante a orillas de la trocha que circunda las comarcas de Quebrada Seca, Palmichal, los Raizones, hasta llegar al poblado de El Tule.
A unas trescientas varas del puente por donde atraviesa el río Tule, otro mojón en una bajura de la carretera, dejando a un lado el poblado, indica la línea descendente que continúa en dirección al lago.
Mientras la línea de mojones es demarcada por los chinos en el curso que podría definir la ruta del canal, en los puntos georeferenciados, ubicados en superficies planas y pendientes: El Roble (8), El Tule (9), Las Marías (10) y Las Marillitas, cerca del lago (11), equipos de campo dirigidos por especialistas nicaragüenses, con lugareños contratados, realizan estudios del entorno: flora, fauna, recursos hídricos, entre otros.
Humberto Serrano Orozco afirma haber comprado hace unos diez años una finca de 242 manzanas en El Roble, dedicada a la ganadería y agricultura: “Queremos saber qué pasará, nos tiene afligidos, pensativos, muy pensativos eso del canal, tendríamos que sufrir el dolor porque dicen que pagarán baratas las tierras, no nos quedaría más que salirnos con las vaquitas, porque seríamos expropiados por el Gobierno”.
A orillas de la propiedad de Carlos Alexis González, en la finca Piedra Mesa, se encuentra un mojón. Asegura que hace un poco más de cuatro meses los chinos “penetraron, no dan explicaciones a nadie, ellos entran como en su casa, no piden permiso”, y asegura que según le dijeron policías, andan haciendo un levantamiento topográfico y estudios ambientales
Sostiene que su finca de novecientas manzanas es exclusivamente ganadera, y según comentan, de ser afectados les pagarían al valor catastral, diez mil córdobas, cuando la manzana de tierra vale 1,500 dólares.
DESPROTEGIDOS POR EL GOBIERNO
Este ganadero confió en las otras rutas alternativas de las que habló Wang Jing, mientras lamentó: “ Con la exclusividad que ha dado el Gobierno a los chinos estamos desprotegidos completamente, nos abandonó, como quien dice: no importa quiénes estén allí, lo que nos importa es esta gente, los chinos”.
Adolfo Orozco Vallejos, productor de la comunidad El Monje, de San Carlos y cercana al sitio amojonado, indicó que se escuchan varias versiones. “Para los que creemos que el canal nos traerá beneficios, estamos alegres”, expresó y advirtió que “ya la noticia va corriendo de boca en boca”, y reconoció el desconcierto e incertidumbre de los productores, porque creen que les pasará como Tumarín, donde han transcurrido cinco años y no les han pagado.
A juicio de este productor, la ruta de el Oyate (la número 1) habría sido descartado por los chinos porque la ruta 4, por El Tule, que se ubica a treinta metros por debajo del Oyate, es más corta hacia el lago, ello implica menos inversión y donde la cuenca está despalada, el bosque y los animales tendrían menor afectación.
Manuel Antonio Vega, propietario de la soda La Gata, en El Tule, de unos mil habitantes, señaló que los chinos estuvieron haciendo mediciones en la calle ubicada frente a su negocio, “queremos conocer a fondo si pasa por aquí el canal, es una incertidumbre, no comentan nada, pero vimos midiendo aquella línea, la mitad del pueblo sería afectado”.
El ganadero Rubner González Sobalvarro, oriundo de La Libertad, Chontales, asegura haber comprado hace unos siete meses una propiedad de 550 manzanas, dedicada a la ganadería, siembra de arroz, maíz, contando con más de cien vacas paridas, ganado y bestias.
La hacienda está ubicada cerca del mojón de El Tule, a orillas de la carretera, y para este ganadero, de pasar el canal “aquí me desbaratarían toda mi propiedad”.
Señala que su mayor reserva moral es “ser un hombre trabajador” y como conoce muy bien al presidente y vicepresidente (Daniel Ortega y Omar Halleslevens) espera que honren su palabra de respetar la propiedad privada. “Si pagan al valor de catastro es como que nos confiscaran la propiedad, eso sería terrible para nosotros”, advirtió.
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