Alina Lorío L.
Corresponsal/Nueva Segovia
“Así te quería agarrar”, fue el principio del fin de un hecho sangriento que cambió la vida en instante a las familias de un adolescente y dos niños en la comunidad de Las Pozas, San Gregorio, en el municipio de Murra, ocurrido la tarde de ayer sábado.
Los hermanitos Leyner Antonio y Byron Eliezer Velázquez Joyas, de 8 y 11 años respectivamente, se encontraban jugando cerca de la casa cuando su mamá los llamó a eso de las 5:40 de la tarde para que fueran a halar agua del pozo, revela un informe de la Policía Nacional.
Ambos niños se fueron, pero cuando venían de regreso les salió en el camino, a unos 200 metros de la casa, el adolescente Odair Anduray Silva, de 14 años, quien sin mediar palabras solo dijo al niño de 8 años, “así te quería agarrar”, cuando desenfundó el machete y descargó los filazos contra la criatura indefensa, relató este domingo el Comisionado Nixon Morán, jefe de Auxilio Judicial de la Policía Nacional de Nueva Segovia.
Un primer machetazo fue en occipital derecho con herida de 15 centímetros de diámetro y fractura craneal, otra herida en el hombro izquierdo con herida de unos 10 centímetros de diámetro semicircular y un tercer machetazo fue en la muñeca izquierda de Leyner Antonio, a quien le causó la muerte casi al instante en el lugar de la tragedia.
El hermano de la víctima, Byron Eliezer, le gritaba al agresor que dejara de machetear a su hermanito, pero la respuesta del adolescente “como poseído por el diablo”, fue lanzarse contra él y aunque intentó huir, fue alcanzado a unos 50 metros de distancia, donde uno de los filazos lo alcanzó ocasionándole una herida a la altura del cuello.
Odair Anduray Silva huyó. Pero, aun con vida, Byron Eliezer se levantó y cargó en los brazos a su hermanito, pidiendo a gritos auxilio una media cuadra y cayó inconsciente; los gritos fueron escuchados por la mamá y abuelita de ambos, que llegaron de inmediato al rescate de los dos niños.
Rencías personales
La Policía Nacional de inmediato inició el operativo de captura hasta lograrlo la misma tarde de los hechos con apoyo de la comunidad.
“En las primeras indagaciones hemos sabido que habían rencías personales entre los niños”, dijo el jefe policial, sin poder detallar qué tipo de rencías personales entre un adolescente y dos niños podrían desencadenar en hechos violentos cómo el descrito.
Añadió que articularán esfuerzo con el Ministerio de la Familia, el Ministerio de Salud y la Comisaría de la Mujer para darle un tratamiento especial a este hecho clasificado como Asesinato en Concurso de Tentativa de Homicidio, que cobra relevancia por que es cometido por un adolescente contra dos niños.
El Comisionado Nixon manifestó que por el momento no puede afirmarse si el adolescente andaba bajo los efectos de alguna sustancia alucinógena, ya que deben de llenar los procedimientos legales para realizarse los exámenes toxicológicos con orden judicial.
Papá destrozado
El Papá de los dos niños víctimas, Luis Antonio Velázquez Altamirano, destrozado por lo ocurrido y haciendo lo posible por contener sus lágrimas y suspiros, logró dar su testimonio a algunos medios de comunicación la noche del sábado en el Hospital Alfonso Moncada Guillén de Ocotal, hacia donde fue trasladado el niño Bayron Eliezer, quien a pesar de su estado, se encuentra estable.
Se enteró de la tragedia cuando visitaba en casa a Oswaldo Barahona, donde fue llamado por teléfono para darle la noticia, pero desesperado y adolorido acudió al llamado de su familia. A su criterio, no había problemas entre ellos, por que comúnmente los miraba jugar en la comunidad, pero confiesa que otros vecinos le habían advertido que tanto el muchacho como su familia eran problemáticos.
Hace pocos meses, la familia Velázquez Joyas, conformada por los dos niños, dos niñas y sus padres, se había trasladado a vivir la comunidad.