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Una sana rutina de ejercicio mejora las relaciones sexuales, ayuda a combatir la ansiedad, y por si fuera poco, aumenta el cociente intelectual y la esperanza de vida.
Sin embargo, ejercitar nuestro cuerpo manteniendo malos hábitos puede provocar el efecto contrario y tener consecuencias nefastas para la salud.
En este sentido, es de vital importancia la rehidratación del cuerpo antes, durante y tras una práctica deportiva intensa, ya que podemos llegar a exudar hasta dos litros de sudor por hora.
Los expertos nutricionistas recomiendan indudablemente el consumo de bebidas isotónicas, ya que, además de hidratar, aportan sales minerales e hidratos de carbono.
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