Cirilo Antonio Otero

Tener vergüenza social y política

Los nicaragüenses tenemos derecho a vivir mejor y diferente como estamos hoy día. La búsqueda de la felicidad es un derecho humano inalienable. Por eso, es conveniente compararnos constantemente con los mejores y no con los peores países del mundo. He notado una tendencia perversa en el lenguaje social nicaragüense en general, y en los datos estadísticos oficiales en particular, que en los últimos diez años frecuentemente nos comparamos con Haití, con Angola, o con Pakistán. Al parecer, somos incapaces de compararnos o tratar de señalar un referente comparativo como Suecia, Holanda o Finlandia.

Creo que es necesario aspirar a ser mejores de verdad, y no con mentiritas o frases vacías. No solamente debemos pensar que estamos mejor hoy, porque nos comparamos con los países o sociedades que están muy mal o en estado deprimente. Recuerdo, durante la administración Alemán-Rizo (1997/2001) había una opinión generalizada que decía: roban pero al menos hacen cosas. Expresión conformista dependiente y hasta cobarde diría yo.

Considero que la ciudadanía nicaragüense debe aspirar a ser mejor cada día, y no podemos ni debemos de acomodarnos con los males de hoy, tomando una opción de baja calidad. Nuestras aspiraciones deben ser de alto nivel, debemos de soñar con una sociedad decente, con una sociedad respetuosa, con una población que sea independiente, pensante, crítica, que pueda tomar decisiones autónomas, que no deje que se le manipule, que tampoco se le domestique, ni que se le ordene desde un centro de poder político, que es lo que debe hacer, como debe actuar, o qué líneas debe seguir.

Mencionaré tres expresiones que se están convirtiendo en costumbre nacional y que son muestras de un conformismo social peligroso, y que debemos apresurarnos a transformar, a revertirlo con la finalidad de tener más y mejores metas colectivas. Decimos frecuentemente, en todos los países hay corrupción; todos los procesos electorales son viciados; todos los servidores públicos son ineficientes.

Esas son expresiones de aceptación y de ausencia de ánimo para cambiar las cosas. Contrario a esto, la ciudadanía nicaragüense no puede, ni debe descansar hasta lograr cambiar las cosas que no funcionan apropiadamente en el país. Debemos cambiar las relaciones que no se realizan de acuerdo con las necesidades del desarrollo sostenible de Nicaragua. Un ejemplo más, es en relación a la producción y productividad junto a las exportaciones, decimos que estas aumentan a niveles enormes, y pareciera que estamos muy conformes con el nivel de estos índices, al parecer, nos olvidamos que hoy en el 2014 estamos exportando igual o menos que en 1978. Y, entonces, ¿cuál es la algarabía? ¿Cuál es el escándalo? Si hoy deberíamos estar produciendo cinco veces más que en la década de los setenta, estamos obligados a tener vergüenza social y política. El autor es sociólogo e Investigador Social

COMENTARIOS

  1. fernando
    Hace 12 años

    2) En tiempos de Somoza y los gobiernos neoliberales, ni siquiera se hablaba de las condiciones de miseria en que vivía el pueblo en general (como no fuera para endilgárselo al FSLN). Se nos quería ocultar la realidad porque no había ningún interés por cambiarla. Creo que estamos mejor ahora de lo que estábamos antes, pero no quiere decir que estamos conformes. Mientras no nos invada EU para imponernos otro gobierno como los de antes, ya veremos si no nos desarrollamos.

  2. EMPÉDOCLES SATURNINO HOYO
    Hace 12 años

    Argumentos válidos, pero, hasta estos tiempos, el muro es infranqueable. Dónde está la causa o los orígenes? Ayer leí un interesante artículo en la Web, en donde los nicaragüenses están «clavados» por incontables defectos, el que lo escribió le «sacó el tripero» o los «trapos sucios», pero lo peor de todo es, «sudar vergüenza ajena». Ese artículo encaja con lo expresado por el Lic. Otero. Búsquenlo: «Antigua y nueva semblanza del nica». Feo pero cierto.

  3. fernando
    Hace 12 años

    Yo creo que la razón por la que nos comparamos con Haití o Sri Lanka es, no porque no tengamos aspiración de estar como en Holanda o Finlandia, sino porque necesitamos saber en donde estamos en este preciso momento para elaborar un plan de viaje, y así cambiar nuestra situación. En otras palabras, nuestra semejanza con Haití es nuestro punto de partida, no nuestro destino. Cuando Somoza, se nos hacía creer que estábamos mejor de lo que estábamos. ¿Porqué sería?

  4. ciudadano
    Hace 12 años

    Si las «voces» no solamente derramaran el llanto con la pluma, otros santos llorarian.

  5. Jorge
    Hace 12 años

    Es lamentable la situación en la que el gobierno Sandinista tiene sumido al pueblo, todo esta dominado por la política orteguista; para poder optar por un puesto en el gobierno la gente tiene que (aunque no comulgue con el gobierno) ir a concentraciones y manifestaciones públicas de apoyo al gobierno; Es este el cambio por el que el publo lucho para quitar a la dictadura Somocista? es que pasamos de Guatemala a guatepeor, POBRE MI PAIS

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