Sé que será muy difícil que me comprendan, pero como millones de personas alrededor del mundo, estoy obsesionado con la misteriosa desaparición del vuelo 370 de Malaysia Airlines, así que si estoy loco, no estoy solo.
Trataré de explicarles. No sé si los convenceré, pero haré el mejor esfuerzo.
Un avión se estrella, no hay sobrevivientes… noticia mundial, porque volar hoy en día, estadísticamente, es el medio más seguro que existe para transportarse de un lugar a otro del planeta.
Un avión desaparece y no se encuentra por más de una semana… mayor noticia mundial. Nada en este mundo en que vivimos de la comunicación instantánea está supuesto a “desaparecer” sin dejar rastros, mucho menos un Boeing 777, uno de los aviones más grandes del mundo con capacidad para transportar más de 400 pasajeros hasta 15,000 kilómetros de distancia y en el momento de su misteriosa desaparición, era el avión moderno con mejor récord de seguridad.
Un avión Boeing 777 (rango extendido) desaparece sin dejar rastros, y el misterio sigue después de tres semanas, mientras una flota de sofisticados aviones rastreadores y barcos lo buscan en cuatro océanos diferentes en varios tiempos y la noticia se convierte en el misterio más grande del siglo XXI.
La única desaparición de un avión que ha tenido tanta cobertura mundial en los medios fue la desaparición de la famosa piloto Amelia Earhart, ocurrida el 2 de junio de 1937 en el Océano Pacífico. Pero se trataba de una solitaria aventurera en los albores de la aviación, en comparación con un sofisticado avión jumbo que llevaba 239 personas en un viaje rutinario y que debió haber llegado a su destino en Pekín a las 6:30 a.m. del 8 de marzo, sin que hasta el momento se sepa a ciencia cierta, dónde está el avión… ya no digamos, ¿cómo y porqué está donde está?
Si esto no es noticia, por qué CNN, la mayor y más importante red de televisión mundial dedicada 24 horas al día a la emisión de noticias no ha sacado la cobertura de la desaparición del vuelo MH 370 de Malaysia Airlines del primer lugar en las noticias mundiales en 22 días consecutivos, dedicando grandes esfuerzos, tiempo y dinero a la cobertura. Yo me atrevería a decir que en términos económicos, la búsqueda del vuelo MH 370 es la búsqueda más costosa en la historia de la humanidad.
En este mundo de la comunicación instantánea, permanente y global, pensábamos que algo así no podría pasar. Un vehículo con un GPS es encontrado fácilmente por la Policía, cuando un inadvertido ladrón se lo lleva, pero un gigantesco avión lleno de tecnología de punta no puede ser encontrado después de tres semanas de desaparecido sin dejar una pista conclusiva de su paradero, junto con los 239 pasajeros y tripulantes.
Una tragedia humana que rebasa los límites de la imaginación en el Siglo XXI, que se distingue quizás en la comparación con otros siglos, en que hoy en día pensamos que nada está oculto bajo el sol y que la ciencia lo sabe explicar todo en forma instantánea, tan instantánea, como cuando a menudo buscamos algo en Google y apretamos la tecla “Enter”.
Increíblemente, a tres semanas de la desaparición del vuelo 370 cuando escribo estas líneas, el enigma aún no ha sido descifrado ni con toda la tecnología satelital disponible y el esfuerzo mancomunado sin precedentes de varias naciones: Australia que lidera las operaciones de búsqueda, Malasia, China, Japón, los Estados Unidos y en menor grado, India, Vietnam, Francia, Tailandia.
No existe hasta el momento, un solo objeto recuperado por los barcos que se pueda asegurar que pertenece al desaparecido Boeing 777.
Con todo el pesimismo y lo doloroso del caso, el domingo pasado por la noche la nota más positiva la dio el primer ministro de Australia Tony Abbott, quien en una conferencia de prensa en Perth, base de la operación de búsqueda y rescate multinacional, afirmó contundentemente lo siguiente:
Que las operaciones de búsqueda y rescate lejos de apagarse por los esfuerzos infructuosos hasta el momento, se van a incrementar. Que esto se lo deben a todas las personas que iban a bordo del vuelo MH 370 y de una forma más extensiva, a todos los que viajamos en avión y sellando con una frase que pareciera escrita en piedra: “Si este misterio se puede resolver, nosotros lo vamos a resolver”.
La interrogante está en el condicionante “si”, ¿y si no? El autor es diputado.
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