Querida Nicaragua: Es como un camino sinuoso y pedregoso el del diálogo nacional. Es decir, difícil. Su eminencia el señor cardenal Brenes Solórzano declara que los jerarcas de la Iglesia llevarán sus inquietudes desde su posición de pastores, y que los temas políticos los vean los políticos. Entiendo que lo que quiso decir es que los temas “partidarios” los vean los partidos. Porque la política, entendida como la búsqueda del bien común no puede ser ajena a los pastores de nuestra iglesia.
Me parece que los señores obispos, como pastores que son, pastorean a sus ovejas que somos nosotros, han escuchado nuestras inquietudes y conocido los problemas de todos nosotros, el pueblo católico. Ese es precisamente el pastoreo que están llamados a realizar los señores obispos. Y entre estas ovejas, pastoreadas por ellos, hay miles que sufren todo tipo de problemas: pobrezas, hambre, desempleo, desnudez, persecución política, falta de información, violaciones constantes a las leyes, corrupción casi institucionalizada, uso irregular de los fondos del tesoro nacional, ausencia del Estado de Derecho, fraudes electorales, ruptura de la institucionalidad de la nación y un largo etcétera.
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Desde el punto de vista pastoral se abarcan todo género de problemas sociales, económicos y políticos. Sin afrontar estos problemas el diálogo no tendría sentido, no sería más que un encuentro amigable que favorecería al señor don Daniel con una proyección mediática internacional que elevaría sus acciones y escondería el tipo de gobierno inconstitucional que aquí se vive.
Yo creo profundamente en la capacidad de la Conferencia Episcopal. Algunos personeros del Gobierno creen que este es un jueguito en el cual los señores obispos hablarán de problemas menores como los accidentes de tránsito, la infraestructura vial, o las multas exageradas.
Pero no es así. Aquí se trata de enfocar temas torales como el respeto al pueblo, la transparencia del voto, la institucionalización de los fraudes electorales, que han terminado en crímenes atroces como en El Carrizo, departamento de Madriz, asesinatos en Ciudad Darío y prisiones, torturas y abusos inclusive a mujeres en Nueva Guinea, entre otros.
Todo esto se puede hablar en forma civilizada y franca. Para eso es el diálogo.
Con buena voluntad se pueden encontrar soluciones para resolver cualquier tipo de problemas que son torales para recuperar la confianza entre los nicaragüenses. Y nadie mejor que los señores obispos, nadie mejor calificado que los miembros de la Conferencia Episcopal para devolverle a la nación la tranquilidad perdida, la justicia que anda en harapos, la reconciliación y el amor entre hermanos.
Hay un importante antecedente en relación con la Conferencia Episcopal. Cuando se iban a discutir las reformas constitucionales, o sea las contrareformas del danielismo, la Conferencia Episcopal publicó una Carta Pastoral que hizo historia. En ella se señalaba con claridad el tipo de cambios que requería, en todo caso la Constitución, aunque a decir verdad, y esto lo digo yo, con solo haber cumplido, haber respetado la Constitución, se hubiesen mejorado todos los problemas. Y ese es precisamente el meollo de todo entendimiento, la buena voluntad de cumplir, la obligación de respetar la Carta Magna, la plena convicción de que queremos vivir en un sistema libre, donde las leyes se respeten, donde se dé cabida a todos los sectores políticos que quieran participar, donde no se creen pequeños partiditos afines al Gobierno para hacer alianzas compradas con prebendas como ocurre actualmente.
Todo esto forma parte del desorden, de la anarquía, de la instalación de un Gobierno que quiere ser vitalicio en contra de la voluntad del pueblo.
Este diálogo serviría para unirnos a todos alrededor de nuestra patria, terminar con la polarización y forjar un solo programa de nación.
No es fácil la tarea que tiene por delante la Conferencia Episcopal, pero grande es su confianza en el Señor de señores, en nuestro Señor Jesucristo que siempre está con ellos. El autor es gerente de Radio Corporación. Excandidato a la Presidencia de la República en 2011.
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