La economía rusa sufre ya las consecuencias de la crisis ucraniana y podría entrar en recesión, independientemente de las sanciones occidentales, estiman analistas.
Rusia se venía desacelerando desde antes de la escalada con Kiev por el apoyo dado a los secesionistas de Crimea.
La tensión generó la peor confrontación diplomática entre Moscú y los países occidentales desde la Guerra Fría, aunque actualmente los intereses económicos de ambas partes están mucho más interconectados.
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