En ocasión del ochenta aniversario del asesinato de Sandino, durante la sesión solemne que tuvo lugar en la Asamblea Nacional el pasado viernes 21 de febrero, recordé un famoso editorial de mi padre, en el que profesaba su admiración por el general A. C. Sandino que tituló “Sandino nacionalista, pero nunca comunista” y el contexto histórico en que fue escrito y publicado en LA PRENSA.
El editorial firmado por Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Héroe Nacional, fue publicado un sábado 23 de febrero de 1963, ya hace 51 años, más de medio siglo, en ocasión del 29 aniversario del asesinato del General de Hombres Libres, seguramente mi padre lo escribió el propio 21 de febrero.
Apenas habían transcurrido cuatro meses de la “crisis de los misiles en Cuba”, cuando por 13 días el mundo se mantuvo en vilo por el inminente estallido de una posible guerra nuclear, a raíz del descubrimiento por fotografías satelitales, que la Unión Soviética con la complacencia y apoyo de Fidel Castro, líder de la revolución cubana, instaló misiles balísticos nucleares en la isla, que amenazaban a los Estados Unidos, particularmente las ciudades de la costa este, incluyendo a Washington, la capital, lo cual era inaceptable para el entonces presidente John F. Kennedy.
La crisis abarca el período comprendido entre el descubrimiento de los misiles, el 15 de octubre de 1962, hasta el anuncio de su desmantelamiento y traslado de vuelta a la URSS el 28 de octubre de 1962, cuando el mundo volvió a respirar. Sin embargo, la crisis se extendió hasta noviembre de 1962, incluso hasta enero de 1963 en sucesivas minicrisis.
Cuando llegó el 29 aniversario de la muerte de Sandino, en Nicaragua fue cuando mi padre escribió aquel editorial, en el contexto una permanente represión somocista, que aborrecía incluso, la palabra Sandino.
El editorial en que mi padre, hoy también Héroe Nacional, profesaba su admiración por Sandino y su gesta patriótica, era consistente con aquella enorme foto del General de Hombres Libres que él tenía colgada en su oficina, era la foto más conocida y emblemática de A. C. Sandino: mirando de frente, con sus cueras, su sombrero y su revólver.
Al morir mi padre yo me llevé la foto a mi casa en Satélite Asososca y cuando el triunfo de la revolución, en 1979, mi madre, quien formaba parte de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN), me la mandó a pedir prestada, porque en la JGRN no había una foto de Sandino.
En 1966 mi padre tuvo un gesto muy valiente que denotaba su admiración por Sandino: mandó a imprimir a El Salvador la bandeja navideña metálica que LA PRENSA obsequiaba a sus lectores con la foto de Sandino y las introdujo clandestinamente a Nicaragua por medio de su amigo Fernando Zelaya, quien viajó expresamente a El Salvador y como era diputado no le revisaron la maletera de su carro al entrar a Nicaragua, repleta de las desafiantes bandejas de Sandino.
Dicho esto, quiero dejar constancia histórica de este editorial, del cual únicamente he extractado los siguientes párrafos:
“Dígase lo que se quiera de él, Sandino es el más grande héroe de nuestra patria en los tiempos modernos, y su memoria debe ser guardada con cariño en el corazón de todo nicaragüense”.
“Sandino representa la rebeldía de un pueblo y su gesta gloriosa en las montañas de Las Segovias, ha dado a Nicaragua nombre y prestigio en el mundo entero”.
“No es verdad que Sandino haya sido comunista, sino nacionalista, que es distinto, sino bastara para demostrar esto los cientos de testimonios que se han presentado, como el de Farabundo Martí, quien antes de morir fusilado en El Salvador afirmó esta verdad, habría que agregar un hecho histórico bien conocido: en la época de Sandino, los comunistas aborrecían el nacionalismo y su propaganda se dirigía a borrar todo el concepto de “patria”.
“La figura de Sandino debe ser exaltada precisamente para anteponerla a la de los comunistas, que obedecen consignas interventoras de Rusia y de China. Sandino luchó contra los infantes de marina de los Estados Unidos, pero no trajo a Nicaragua cosacos rusos como lo ha hecho Fidel Castro en Cuba”.
“Hay una gran diferencia entre el comunista de Fidel Castro, que en su fementida lucha por la independencia de su patria ha llenado a esta de cohetes, soldados, aviones y hasta latas de conserva rusas, y un Sandino que defendió la soberanía de su suelo con bombas caseras, pero sin aceptar el patrocinio de otra potencia”.
“Por eso Sandino fue grande, porque no estaba entregado a la traición comunista como Castro, sino que luchaba dentro de una línea idealista indohispana”.
Y concluye: “Sandino es un monumento a la dignidad de nuestra patria y no debemos permitir que los comunistas, con quienes nunca comulgó, ensucien su memoria para utilizar el prestigio de su figura y lograr algún día, con el pretexto de que combaten un imperialismo, entregar a nuestro suelo a Rusia, como ha entregado Castro a Cuba”.
El autor es diputado, miembro de la Bancada de la Alianza PLI.
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