José Adán Aguerri
Alrededor del 2006 señalábamos que Nicaragua necesitaba 3 E: empleo, energía y educación. Con el tiempo, le sumamos otras 3 E: exportaciones, emprendimientos dinámicos y encuentro social (diálogo que tanto necesita nuestro país).
Por el contexto coyuntural de los últimos años, Cosep se ha enfocado prioritariamente en la agenda económica. Sin embargo, hoy nos encontramos con la necesidad como sector privado de articular los esfuerzos en el tema de educación.
Si nos comparamos con la región, el promedio de escolaridad en Nicaragua es por debajo del promedio de los países centroamericanos (6 años vs. 7.1 años). Pero también el presupuesto de educación, aunque porcentualmente estemos en la media de la región, cuando lo vemos con respecto al PIB se traduce a un presupuesto mucho menor, debido a que nuestra economía es una aún muy pequeña. Esto resta competitividad al país.
Y esto es tan importante porque como nos señalaba Ariel Fiszbein, director de Preal, no puede haber competitividad económica sin competitividad educativa.
La realidad que viven nuestras empresas formales es que de los más de 500 mil trabajadores que tenemos, en su mayoría, son personas con insuficiente nivel educativo, afectando los niveles de competitividad. Ya no se diga en el sector informal.
En un estudio que hicimos desde Cosep en el marco de un proyecto de sensibilización y capacitación sobre el VIH en las empresas, nos dimos cuenta que solamente el 3 por ciento de los trabajadores encuestados del sector agrícola había terminado la universidad. En el caso del sector turismo, el que más profesionales tiene en el estudio, era el 39 por ciento.
Si queremos ser más competitivos y en la lógica de aprovechar los diferentes acuerdos comerciales que hemos venido firmando, debemos replantear el tema de la educación a todo nivel.
En ese sentido desde Cosep hemos iniciado un proceso con varias líneas de trabajo.
En primer lugar, el encuentro con las universidades. Nos hemos sentado con el Consejo Nacional de Rectores (CNR) que aglutina a las 57 universidades públicas y privadas del país tratando de acercar la posición del sector privado a las universidades, lo que demandamos versus lo que nos ofertan, de cara a insertarnos en la globalización.
Hay aproximadamente 160 mil nicaragüenses en las aulas universitarias, que si no están preparados de acuerdo a las necesidades de la economía, no podrán entrar en las empresas formales, lo que hace que la mayoría se tengan que ir a la informalidad.
Por eso el segundo tema: el desarrollo de emprendimientos dinámicos. Esto con el objetivo de que el egresado universitario pueda aspirar a tener su propio negocio. En ese sentido, hemos venido haciendo un esfuerzo con el BID y la Academia para impulsar el tema e introducirlo además en el currículo universitario.
En tercer lugar, la conformación de la comisión de alto nivel con el gobierno para analizar Inatec. Aquí nos planteamos revisar lo que se debe retornar a las empresas aportantes en capacitación, pero sobre todo que las carreras técnicas que se ofrezcan estén de acuerdo a las necesidades actuales del sector privado y de los grandes proyectos de desarrollo del país.
Sin embargo si queremos ser competitivos y continuar con un crecimiento económico sostenido a niveles superiores al 5 por ciento, es necesario una alianza por la educación.
Para lograrlo, debe haber una articulación nacional en el tema de educación, empezando por articularnos nosotros en el sector privado. Es una realidad que el primer tema de RSE de las empresas es el tema de educación. El problema es que cada quien lo hace desde su perspectiva de lo que es necesario. Y esto lo que hace es que los resultados no sean más efectivos.
Nos debemos sentar el sector académico, el sector empresarial y la cooperación con el gobierno para elaborar una estrategia articulada y dirigir los esfuerzos a actividades coordinadas y que tengan resultados tangibles en el progreso educacional del país a todos los niveles. El autor es presidente del Cosep
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