La forma en que las células cancerígenas se mueven y propagan por el cuerpo puede ser usada en su contra. Científicos en Estados Unidos desarrollaron una técnica para hacer que el cáncer se conecte a una especie de monorraíl que las llevaría a su perdición. Un equipo del Instituto de Tecnología de Georgia diseñó nanofibras más delgadas que el cabello humano en que las células cancerígenas eligen viajar y propagarse. Esta suerte de riel las llevaría a lugares del cuerpo donde es más fácil operar para los cirujanos o donde habría un fármaco listo para matarlas. Además, en las pruebas hechas en ratas los investigadores demostraron que, al engañar a las células del cáncer para que migren a otras partes, se puede reducir el tamaño de los tumores.
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