Por Amalia del Cid
Ante la situación convulsa de Venezuela y la caída de los precios de nuestros productos en el mercado internacional, una crisis llama a la puerta del gobierno de Daniel Ortega. Eso considera Víctor Hugo Tinoco, quien fue vicecanciller en la década de los ochenta y ahora es diputado del opositor Movimiento Renovador Sandinista (MRS). Para Tinoco, al comenzar los años de vacas flacas se acabará el casamiento entre el poder político y el sector privado, pues al estilo de gobierno de Ortega no le basta el presupuesto de la República. En esta entrevista también señala las similitudes entre el gobierno nicaragüense y el venezolano, así como las diferencias entre esta y aquella oposición.
::: ¿Qué relación hay entre Nicaragua y lo que pasa en Venezuela?
El grupo en el poder en torno a Nicolás Maduro y el grupo orteguista comparten la visión autoritaria de la sociedad. Le venden a sus bases que ellos representan un modelo mesiánico, salvador, que por su naturaleza “justa” y única les autoriza a hacer cualquier cosa y atropellar cualquier ley, generar conflicto e incluso guerra. Esa es la visión que venden hacia abajo. Hacia arriba lo que hay es una decisión de mantenerse en el poder el mayor tiempo posible para poder enriquecerse. Es decir, usan el poder político para generar un poder económico.
::: Pero la crisis que está atravesando Venezuela ¿qué tanto tiene que ver con Nicaragua?
En el último proceso electoral de Venezuela se evidenció que esa sociedad está dividida y polarizada. Pero la concepción autoritaria y el discurso autoritario no les permite entender que lo más razonable es buscar fórmulas de entendimiento económico y político para llevar un país lo más en calma posible. En Nicaragua es igual. Aquí hay una sociedad dividida, polarizada en alguna medida y al gobernante no se le ocurre dialogar con los que no están de acuerdo con él. Igual que en Venezuela, Ortega ya no quiere hablar con los sectores de oposición ni siquiera con la Iglesia, con nadie que le cuestione el poder político.
::: ¿Tendrá algo que ver la relación con Nicaragua en el actual contexto de Venezuela?
Desde el ascenso de Hugo Chávez y la subida de Daniel Ortega en el 2007 se produjo el fenómeno de que Chávez empujó y aumentó la cooperación venezolana hacia Nicaragua. Lo grave es que ese aumento en el crédito llevaba paralelamente un diseño que permitía que esa cooperación que era de Estado a Estado se privatizara y fuera controlada solo por una persona. Entonces esa ayuda podía ser usada una parte para proyectos sociales, que es su destino original, y otra para clientelismo, negocios privados en Nicaragua y depósitos en el extranjero. El diseño con el que Chávez montó la cooperación en Nicaragua alimentó la cultura autoritaria, porque desestimuló la necesidad del diálogo. ¿Para qué iba a dialogar Ortega si tenía chorros de reales que podía usar como quería sin que nadie le pudiera decir nada?
::: ¿A la larga eso pudo afectar a Venezuela económicamente?
Claro, claro. La afectó económicamente, pero yo no diría que significativamente. Claro, ya con los problemas económicos la posibilidad de recortar ayuda se vuelve importante, aunque sea poquito. Todo poquito de dinero ayuda en una situación donde tenés crisis, escasez, inflación.
::: Se creía antes que sin Hugo Chávez o sin el chavismo el gobierno de Daniel Ortega iba a ser insostenible, pero Venezuela está en crisis y este Gobierno sigue a flote.
Bueno, es que el Gobierno no ha dejado de recibir la cooperación venezolana, porque para Venezuela el monto que le da a Nicaragua no tiene una relevancia extraordinaria. Aunque sí es cierto que si necesitan disminuirlo, lo van a hacer. Hasta el momento no ha habido mayor afectación, pero hay señales claras del riesgo de que disminuya.
::: ¿Dónde las ve?
En que una serie de programas como el bono para los trabajadores del Estado, que antes se financiaba con recursos de la cooperación venezolana, ahora se financia con recursos del presupuesto. Se evidencia también en todas estas cosas presupuestarias. Por ejemplo, esta reforma que acaba de hacer vía reglamento, de la Ley de Justicia Tributaria, (cuya derogación ya fue anunciada) donde empiezan a cargarle más impuestos a todo el mundo. Vos ves una lógica de recaudar más y más, de poner más impuestos a la gente. Y eso tiene que ver con que están previendo problemas en el futuro.
::: ¿Entonces el estilo de gobierno de Ortega es o no económicamente sostenible?
Yo creo que el gobierno de Daniel Ortega no se va a caer al día siguiente de que disminuya la cooperación venezolana, pero va a empezar a entrar en dificultades porque ya no va a poder andar haciendo clientelismo político tan fácilmente. Y porque además esa reducción se le está juntando con otros problemas, que antes no existían.
::: ¿Como cuáles?
Como la reducción de los precios de nuestros principales productos de exportación. Eso significa menos ingresos y si a eso le sumás alguna disminución de la cooperación venezolana, entonces sí, Ortega va a empezar a tener más dificultades para sostener una serie de programas que tenían un giro clientelista.
::: ¿Qué pasaría si de pronto se acaba el clientelismo?
En 1973 ingresó a las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). De 1979 a 1980 fue embajador en las Naciones Unidas, y de 1981 a 1990 fue vicecanciller. Se desempeñó como diputado del FSLN en el periodo 1997-2001.
Forma parte del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) desde 2007.
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Si disminuye la disponibilidad de recursos para programas de clientelismo político van a aumentar la protestas sociales. Ya se demostró que en Nicaragua la protesta social se expresa independientemente de que el movimiento sindical esté dominado. El año pasado hubo protestas de frijoleros, tomateros, mineros, demandas del sector cafetalero. La crisis se está agudizando y todo el mundo busca cómo resolver sus problemas.
::: Si hay tantas similitudes entre ambos modelos de gobierno, ¿por qué no vemos aquí el nivel de protesta que hay en Venezuela?
Porque son dos historias diferentes. En Nicaragua los cambios políticos y sociales no han sido producto de protestas civiles organizadas, aquí el recurso de la violencia armada siempre ha sido el método para el cambio político. Sin grandes manifestaciones se van acumulando los factores hasta que se crean crisis violentas. Y el problema es que una década de violencia significa décadas de atraso económico. En Venezuela ha habido historia de golpes militares y cambios sociales producto de movimientos y convulsiones de calle.
::: ¿Como lo que estamos viendo ahora?
Así es. Ese fenómeno no es nuevo.
::: Si llegáramos a una crisis mayor, ¿Daniel Ortega podría hacer lo que hace Maduro en Venezuela? Bloqueo a la libertad de expresión, fuerte represión en la calle, bloqueo al sector privado…
Si hay una crisis económica mayor en Nicaragua producto de la caída de los precios internacionales y una reducción de la ayuda venezolana, a Ortega no le va a quedar otra más que empezar a golpear al sector empresarial, a sectores privados. Por otro lado, aquí ha habido una movilización social de calle muy tímida, pero lo interesante es que la reacción del Gobierno es similar a la de todo gobierno autoritario. Ha sido reprimirte y decir “si vos querés hacer una manifestación, yo te organizo una en el mismo lugar”. El autoritarismo aquí y en la Cochinchina y en todos los tiempos se basa en el miedo. Si alguien se empieza a manifestar hay que reprimirlo para que los que no están en la manifestación se den cuenta de que algo les puede pasar y no participen. Aquí se ha dado. Y los motorizados que existen en Venezuela los hemos visto en Nicaragua.
::: Hemos visto al Cosep en una especie de luna de miel con el Gobierno. ¿Está diciendo que podría acabarse esa estabilidad?
Claro, a Ortega se le acabaron ya los años de vacas gordas. Fue la época en la que todo el mundo tenía una ilusión de que todo iba a cambiar, siete años después ya la gente se da cuenta de que eso no es así. Y fue una época en que los precios internacionales de todos nuestros productos estaban por las nubes, eso ya se acabó. Él único factor fuerte que le queda todavía a Ortega es la cooperación venezolana y está dando señales de que puede disminuir. Por eso ha entrado en la época de las vacas flacas y tiene menos recursos, va a empezar a apretar al sector económico.
::: ¿En qué forma?
Lo hace de una manera autoritaria como este decreto que acaba de sacar, (y que el gobierno ha prometido derogar, según el Cosep) donde reforman la ley y crean tributos nuevos, aunque Ortega no tiene facultad, ni con la nueva Constitución, y además lo hacen retroactivo: vas a tener que pagar impuestos del año pasado. Va a empezar una tendencia a que hayan más roces y chimaduras porque hay menos reales.
::: ¿Qué tanto puede exprimir el presupuesto para sostener sus programas?
No hay mucho de dónde… Ese es el problema que tiene. Hasta las recaudaciones se han caído. Todo se está juntando con un problema que dará para los próximos tres o cuatro años: el del café. Hay menos dinero en la economía, menos movimiento en el mercado e ineficiencia en el Gobierno. Los modelos autoritarios tienden a ser enormemente deficientes porque se vuelven sordos. Hay un problema serio que se le está avecinando al Gobierno y tiene dos opciones: reprime o busca entendimiento. Pero el entendimiento pasa inevitablemente por el respeto a la institucionalidad, al voto, a las elecciones. ¿Qué entendimiento va a haber en este país si ellos siguen manteniendo a los mismos zánganos en el Consejo Supremo Electoral y no hay señales de que los quieran cambiar?
::: Ha logrado entenderse con el sector privado, pese a esa falta de institucionalidad.
Porque eran los años de las vacas gordas. Como es tradicional, al sector privado no le importaba que hubieran características autoritarias en el Gobierno y decían “es una dictadura light” y seguían haciendo negocios. Pero ahora que los negocios están más difíciles, vamos a ver qué sucede.
::: ¿Podríamos esperar regulación de precios y control del mercado, como ha hecho Maduro en Venezuela?
Pudiera ser que se vaya por ese camino. Es posible. Pero eso lo que haría es acelerar la crisis. Ojalá en Nicaragua logremos cultivar la cultura de movilización cívica porque esa es la forma de evitar caer en el ciclo de violencia.
::: ¿Necesitamos una crisis como la de Venezuela o existe la posibilidad de que las cosas maduren lentamente?
Yo veo que se han acelerado una serie de factores. El aspecto económico es fundamental. Sin duda la situación de Venezuela nos va a afectar.
::: ¿Caiga o no caiga Maduro está en riesgo la cooperación venezolana?
Sí, yo creo que caiga o no caiga el gobierno de Venezuela, que se mantengan los términos de la cooperación venezolana está en duda. Aunque no sea muy significativo lo que le dan a Nicaragua en términos de la economía global venezolana, pero en una situación de crisis económica cualquier chorrito de agua que logrés rescatar te ayuda. Ya Ortega está hablando de medidas de austeridad, etc., etc. Afortunadamente esta nueva versión orteguista de la Constitución mantiene que en el caso de los tributos es a la Asamblea a la que corresponde establecerlos y modificarlos.

::: Pero él tiene el control de la Asamblea.
Sí, pero al menos tiene que llevarlo a debate, se puede ventilar, discutir. Por lo menos se sabe.
::: ¿Cuál es la diferencia entre la oposición nicaragüense y la oposición venezolana?
(Pausa) Tenemos aquí una oposición que fue golpeada recientemente por el pacto Alemán Ortega, eso fracturó al sector liberal de la oposición. Ahora hay una oposición que no es propiamente liberal, pero se opone al régimen del Gobierno. Articular a esa oposición es un poco más difícil en la medida que los liderazgos políticos se han desgastado y los (liderazgos) económicos están en un acuerdo con el Gobierno. Se produce un fenómeno de cierta orfandad de liderazgo.
::: ¿Entonces es probable que el cambio se dé por las malas?
Es que yo estoy seguro de que si no encontramos una salida política se va a dar por la vía violenta. Pero precisamente el reto de los actores sociales, políticos y económicos de Nicaragua es lograr que el cambio hacia una sociedad democrática y con progreso económico se dé por una vía pacífica. No lo veo sumamente difícil, veo que estamos transitando en esa dirección.
::: Entonces cree que hay esperanzas…
Hay una esperanza real. Y en primer lugar hay una obligación ética y moral, porque sabemos que la alternativa es la guerra.
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