“Colaborar con la obra de justicia social es deber de todos, por cuanto al hacerlo estamos cumpliendo con una obligación moral y social ”. Luis A. Ferre.
En el siglo XIX surge el concepto de justicia social por una necesidad a fin de poder lograr un reparto equitativo de los bienes sociales, el respeto de los derechos humanos y la oportunidad de desarrollo de aquellos sectores menos favorecidos. Aristóteles en su época lo propuso como la “Justicia Distributiva” para que todas las personas pudieran gozar y acceder a lo indispensable por ejemplo: la educación, la alimentación, lo que dio origen a lo que hoy en día conocemos como justicia social. La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) decidió en el año 2007, a partir del sexagésimo tercer periodo de sesiones declarar que el 20 de febrero de cada año se celebre el Día Mundial de la Justicia Social. Este es un día muy especial para quienes día a día promueven, defienden y luchan con sus acciones por el respeto a los derechos constitucionales, laborales, humanos, sindicales y de la seguridad social en Nicaragua. En el Día Mundial de la Justicia Social, los nicaragüenses sin excepción, debemos de apoyar la erradicación total en nuestra sociedad de la discriminación y la represalia que enfrentamos por motivos de género, edad, raza, etnia, religión, ideología, cultura, discapacidad y pobreza que actualmente reflejan un panorama social preocupante; al igual que la labor de la comunidad internacional reflejada en el Preámbulo, Constitución de la Oficina Internacional del trabajo (OIT); 1919, Declaración de Filadelfia, 1944; Declaración Universal de Derechos Humanos, 1948 (Artículos 22 y 25); Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, 1966 (Artículos 9 y 10); Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social, Declaración de Copenhague sobre Desarrollo, 1995; Conferencia Internacional del Trabajo, Conclusiones relativas a la seguridad social, 2001 y la Declaración de la (OIT) sobre la justicia social para una globalización equitativa, 2008.
Para las Naciones Unidas, la búsqueda de la justicia social para todos es el núcleo de su misión global para promover el desarrollo y la dignidad humana. La adopción por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de la “Declaración de la Organización Internacional del Trabajo” sobre la justicia social para una globalización equitativa es solo un ejemplo reciente del compromiso del sistema de las Naciones Unidas para la justicia social. La Declaración se centra en garantizar resultados equitativos para todos a través del empleo digno, la protección social, el diálogo social, y los principios y derechos fundamentales en el trabajo.
Para que en Nicaragua algún día exista una verdadera justicia social debe de haber empleo con salario decente, acceso a la educación con calidad, a los servicios de salud, a viviendas dignas, a un entorno seguro, en los derechos sociales en general. Así también, un Estado que promueva y establezca la legalidad y el mantenimiento de nuestro orden político a través del cuerpo normativo que comprende la Constitución Política de Nicaragua, las leyes ordinarias, reglamentos y las diversas instancias del ejercicio legislativo, para garantizar los derechos hoy pisoteados y las obligaciones de los ciudadanos nicaragüenses para tener garantizados como nación la paz social permanente. El autor es Abogado Especialista en Derecho Laboral y Constitucional con mención en Derechos Humanos.
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