El artista plástico Jean Marc Calvet (Francia, 1965) prefiere no poner nombre a la técnica que utiliza en sus obras, porque “pinta a su manera” y esculpe “a su modo” de ver las cosas. Sin embargo, aunque no persigue ninguna escuela artística ni a un maestro en concreto y no se siente alineado a ninguna corriente específica, sí ha creado una filosofía de vida enmarcada en su experiencia personal, y que se deja ver en las temáticas, colores y trazos de su obra.
De hablar literario (con metáforas y otros vericuetos del idioma) resume su vida en un antes y un después de su encuentro con el arte. Para ello tiene dos razones: cuenta con una historia personal oscura y fuerte de violencia y adicción a las drogas, y se considera un pintor que surgió de forma natural siendo siempre “el último” de la clase en la asignatura de dibujo cuando era estudiante, “siempre asomado a la ventana y sin poder hacer un dibujo que satisficiera las expectativas del profesor”.
A pesar de sus imposibilidades iniciales de soltar su mano con el lápiz y su desinterés por estudiar historia del arte además de las distintas escuelas de nivel mundial a lo largo de la historia de la humanidad, su corta vida como pintor (catorce años frente al caballete y entre pinceles) ha sido intensa y conducida siempre al éxito. Ha realizado seis exposiciones personales entre 2002 y 2010 en diferentes galerías de Miami, Nueva York, Guatemala, Costa Rica y Nicaragua. También ha participado en siete exposiciones de grupo entre 2004 y 2009 en varias ciudades de Francia y Nicaragua. Sus obras se venden en galerías de Nueva York y París principalmente, las compran diplomáticos, artistas famosos, críticos, empresarios hoteleros y diversos coleccionistas, entre otro tipo de público. En 2009 ganó en la VII Bienal de Artes Visuales para representar a Nicaragua en la Bienal de Artes Visuales del Istmo Centroamericano Panamá 2010, de donde regresó con una mención. Ese mismo año 2010 el director británico Dominic Allan realizó el largometraje documental Calvet , que cuenta su vida como una historia de superación personal, con el objetivo de inspirar a otros.
Este 2014 Calvet se encuentra preparando dos exposiciones personales en Nueva York y en París, en las que sobre todas las cosas quiere expresar su invitación a tener “un diálogo con lo personal”. Pronto comenzará a vender sus obras en Aix en Provence y en Marsella. En diciembre de 2013 hizo en Managua una exposición sobre la Virgen de Guadalupe junto a Alicia Zamora, que ha recibido buena crítica.
Las pinturas de Jean Marc Calvet están siempre cubiertas de detalles y motivos que tienen sus propios detalles, alcanzando entre estos más detalles en el interior de sus dibujos, hasta ingresar en mundos y dimensiones miniaturas. Sobresalen los rostros de terror que gritan, manos que dicen algo con símbolos, o personajes que parecen caerse en abismos. Pero, pese a los comentarios de la crítica, considera que son temas positivos porque “el grito para mí es la manera de sacar las cosas. Dibujar una boca abierta me permite hacer un mundo dentro de esta persona, porque todos estamos hechos de detalles: tus recuerdos, tu mundo, tus ideas. Si te quito todos tus detalles no existes”. Sobre la forma de sus dibujos explica que no pretende hacer retratos ni pintar la realidad, porque entonces lo conveniente sería hacer fotos del momento que estamos viviendo, o los personajes podrían sacarse fotos, si quieren representarse tal como son en la vida real exterior, pues dice que “para verse tal como somos o como son los objetos ya se ha inventado la fotografía”. Esperamos que el lector la próxima vez que se encuentre con las pinturas de Calvet pueda captar y comprender el espíritu del artista, dialogar consigo mismo y absorber “pero muy de verdad” la energía del furor creativo y la expresividad. La autora es escritora y periodista cultural.
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