En el marco del Día Nacional del Escritor, que se celebra el 18 de enero en conmemoración del natalicio de Rubén Darío, la Librería Hispamer inauguró ayer el Auditorio Pablo Antonio Cuadra (PAC) en el Centro Cultural del mismo nombre, el cual fue abierto en diciembre pasado y donde próximamente estará también el Museo de PAC. Y fue inaugurado apropiadamente, con una solemne actividad del Centro Nicaragüense de Escritores.
Darío y PAC son nombres señeros (es decir: únicos, incomparables) en la cultura, la poesía y la identidad nicaragüense. La poesía, de la cual Darío y PAC han sido máximos creadores y cultores, está en el alma de los nicaragüenses, incluso de aquellos que nunca se han atrevido a escribirla o que si la han escrito la guardan celosamente.
PAC, parafraseando al poeta ruso Eugenio Evtuschenko señaló en uno de sus notables escritos que “en Nicaragua el segundo poder es la poesía”. Pero aclaró que no le daba al poder “el sentido de mando (que es el más corriente en nuestra historia) sino el significado de capacidad para formar la identidad de un pueblo o para transformar desde dentro sus tradiciones, costumbres y lengua”.
En otro de sus ensayos, PAC menciona que el historiador británico Paul Johnson, refiriéndose al general y estadista francés Charles De Gaulle, decía que “cuando este gobernante hablaba de Europa, no se refería a sus hechos guerreros o a las victorias militares, sino a los poetas: Europa era Dante, Cervantes, Shakespeare, Goethe, Chateaubriand”. Y añadía el gran Pablo Antonio Cuadra que “De América puede decirse lo mismo. Las realizaciones de la espada, cuando han sido gloriosas, solo han significado en el cultivo de la cultura la preparación de la tierra (limpiar y demarcar el campo); pero la efectiva labor triptolémica que diría Rubén Darío (el encuentro del maíz y el trigo, la fusión de las culturas indias y la cultura occidental, esa civilización nueva todavía constituyente), la siembran y la definen sus poetas y pensadores ”
Está claro que para PAC no todas las “realizaciones de la espada” (o sea las revoluciones y tomas del poder por medio de las armas) han sido gloriosas, ni han preparado el campo social y humano para sembrar y cultivar la cultura. Las hay, y la historia de Nicaragua tiene ejemplos de ello siendo el principal el de 1979— que mal sirvieron para reemplazar una dictadura con otra y por lo tanto no son nada gloriosas, sino todo lo contrario.
De la lectura de la obra de PAC se deduce que para él, el cultivo de la cultura en general y de la poesía en particular no son solo placenteros oficios y bellas aficiones. También y ante todo son instrumentos de lucha por la libertad y la democracia. “Como creía De Gaulle de Europa —señala PAC, quien también fue director de LA PRENSA—, nosotros creemos que no son los ‘hombres fuertes’ de la política, ni sables, ni ‘tiranos banderas’, los que nos descubren las dimensiones de nuestra esperanza americana; sino los poetas, los de ayer —los Darío, los Vallejo, los Borges, las Mistral— y los nuevos, los que ha forjado su libertad en la bienaventuranza del desengaño”.
Y proclama PAC en su obra El hombre: un dios en el exilio, que “No hay educación para la libertad sino que la libertad es una educación”. O sea que para ser educados y cultos ante todo tenemos que ser libres.
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