La clase media es la víctima principal de las políticas económicas y sociales del régimen dictatorial de Daniel Ortega. Se pueden mencionar muchos casos, pero solo vamos a referirnos a tres de ellos.
Primero, la reforma del Seguro Social. Fraguada a espaldas de la población y de los mismos asegurados, esta reforma incrementa el tiempo y el monto de la cotización de los asegurados de clase media, al mismo tiempo que les reduce sensiblemente sus pensiones de retiro .
Segundo, las tarifas de los servicios públicos. Sobre todo la de energía eléctrica, que es el servicio de mayor consumo, ha sido incrementada de manera desmedida en los últimos años, mientras los funcionarios del Gobierno hablan de que más de la mitad de la generación ya es de fuentes renovables y, por lo tanto, mucho menos costosa que la que se genera a base de combustibles derivados del petróleo. Incluso, a los jubilados de clase media no solo les aumentan sin piedad el monto de las facturas, sino que les suspenden el descuento al que tienen derecho por ley, y son obligados a cumplir engorrosos trámites para que les sea restituido ese derecho, pero sin recuperar la sobrefacturación que fueron forzados a pagar.
Tercero, los impuestos. La clase media también es agredida con el aumento de las cargas impositivas. Tal es el caso de la nueva Ley de Concertación Tributaria que ha aumentado hasta en siete veces los impuestos a la empresa micro, pequeña y mediana, según lo denunció un dirigente de ese sector económico y social en un reportaje de la sección Activos de LA PRENSA, publicado el martes de esta semana bajo el título: DGI asfixia a pymes.
El orteguismo debilita y relega a la clase media, porque esta es el estamento social en el cual se sustenta la democracia y por su propia naturaleza es contraria a los regímenes políticos dictatoriales y al capitalismo autoritario. Como lo expresamos en el editorial de LA PRENSA del 31 de agosto de 2011, titulado Democracia y clase media en Nicaragua: “Sin menoscabo de los otros estamentos sociales que también necesitan la democracia representativa para progresar en libertad, la clase media es su bastión principal. Es que para ascender a un mejor nivel de vida sin necesidad de formar parte de un linaje privilegiado o de un círculo de políticos corruptos, la clase media requiere libertad, independencia y Estado de Derecho que solo el sistema democrático puede darle”.
Cabe mencionar que hasta la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de las Naciones Unidas, reconoció en un informe dado a conocer en agosto de 2008, que “Las sociedades con clases medias estables y consolidadas tienen democracias más sólidas”. Este reconocimiento a la importancia de la clase media, por su atributo de moderación para sustentar y fortalecer la democracia, no es nuevo. Desde que apareció la democracia en el mundo la experiencia histórica ha demostrado que donde no existe la clase media, o ha desaparecido, o declina su rol social, se abre el camino a la dictadura política y al autoritarismo económico.
Precisamente por eso es que en Nicaragua la clase media está siendo agredida y diezmada en forma despiadada, sin que nadie la defienda y sin que ella misma reaccione y se movilice en defensa de sus intereses, de su estratégico rol social y de su misma sobrevivencia.
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