Pocas horas después que organizaciones cívicas colocaron una placa en el pedestal de la estatua del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, durante la conmemoración del 36 aniversario de su asesinato , el régimen orteguista la hizo arrancar y después mandó a poner en su lugar un escudo de Nicaragua.
De igual modo, los agentes del orteguismo hicieron desaparecer una hermosa bandera nacional que había sido puesta en las manos de la efigie del doctor Chamorro Cardenal, quien de esa manera parecía convocar al pueblo a levantarla y seguir luchando hasta que Nicaragua vuelva a ser una verdadera república democrática.
Se ha dicho, aunque no de manera oficial, que es obligación del gobierno proteger los monumentos públicos y por tanto hizo bien en mandar a quitar la placa y la bandera nacional de la estatua del doctor Chamorro Cardenal. Pero este monumento no es patrimonio del Gobierno, sino de todos los nicaragüenses, en primer lugar de quienes luchan por hacer realidad sus ideales. Además, ¿protegerlo de qué? ¿De los principios y valores por los que luchó y murió el mismo doctor Chamorro?
En la placa que fue arrancada del pedestal del monumento al doctor Chamorro Cardenal estaban escritos los objetivos por los cuales luchó y murió: “Separación de poderes, justicia social, respeto a las libertades, libertad de prensa, libertad de expresión, no a la reelección, no al nepotismo, pluralismo político, respeto a los derechos humanos. En la Democracia, el presidente gobierna para todos y no para el interés de una camarilla política o para beneficio económico de una clase (social o política)”. De manera que mandaron a arrancar la placa no solo por falta de tolerancia, sino porque los postulados del doctor Chamorro Cardenal que estaban inscritos en ella, representan todo lo contrario de lo que es el régimen de Daniel Ortega: dictatorial, violador de la Constitución, atropellador de los derechos humanos, corrupto y entreguista, o sea todo lo que representaba el somocismo y por lo cual la ciudadanía democrática corea justamente la consigna: “Ortega y Somoza son la misma cosa”.
En realidad, ejercer el poder de manera contraria a los postulados del doctor Chamorro significa matarlo otra vez y seguir matándolo cada día. Reelegirse de manera ilegal y fraudulenta; pretender quedarse en el poder para siempre; montar fraudes y farsas electorales en vez de realizar elecciones libres y limpias; suprimir la alternancia en el poder; abolir la separación de poderes; despojar a la justicia de su independencia; politizar las fuerzas armadas; imponer el nepotismo; reprimir a los opositores; desvirtuar el pluralismo; acaparar medios de comunicación para restringir la libertad de información; violar los derechos humanos; utilizar el Estado para el enriquecimiento personal y familiar y de una determinada clase económica y política; eso y todo lo demás que está haciendo el régimen orteguista, es volver a matar y seguir matando al doctor Chamorro Cardenal.
Sin embargo, se puede arrancar una placa de la estatua del doctor Chamorro pero no es posible arrancar su memoria del corazón y la conciencia del pueblo. Y así como después de ser asesinado el doctor Chamorro convocó al pueblo a derrocar una dictadura, ahora, con su legado está convocando a poner fin a otra dictadura.
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