Alejandro Pérez Fabbri
“Navidad es un camino para encontrar al Señor… encontrarlo unidos en familia con fe”. Papa Francisco
Cada 7 de diciembre los nicaragüenses, católicos y no católicos, olvidamos por un día nuestras diferencias religiosas y visitamos los altares para gritar a todo pulmón: ¿Quién causa tanta alegría?
Para la Virgen María, humilde esclava del Señor, es motivo de igual júbilo y gozo los altares de Acahualinca y Las Torres en la costa del Lago de Managua que los altares erigidos en la Avenida Roosevelt por la primera dama de la República quien ha tenido el buen gusto de impulsar —en mi opinión personal— con sincera devoción mariana.
Adoramos solamente a Dios en la Santísima Trinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. A la Virgen la veneramos.
Rendir veneración a María Santísima, Madre de Dios e hija predilecta del Padre creador del universo es fuente de gracia y bendición.
Intentar sustituir el culto y adoración al Dios vivo por considerarlo patriarcal y anticuado para proponer una divinidad femenina como la madre Tierra es incorrecto. ¡Jamás la creatura será superior al Creador!
¿“Quién como Dios”? —exclamó San Miguel Arcángel, príncipe y jefe de la milicia celestial enfrentando a Lucifer, soberbio ángel caído en desgracia por desobedecer el plan de Dios y negarse a servir al hijo de Dios porque era nacido de mujer.
No creemos en horóscopos, reencarnaciones ni karmas porque el amor eterno de nuestro Padre y Madre celestial es más fuerte que la superstición y esoterismo para manipular el futuro.
Esta época del año podemos entristecernos al escuchar el clásico tema “Ven a mi casa esta Navidad”, aunado a los recuerdos del terremoto de 1972 y de nuestros familiares que han partido de este mundo, imposibilidad de reencontrarnos con seres queridos radicados en el extranjero, la crisis económica que impide comprar regalos y satisfacer nuestro ego consumista.
Diciembre tiene enorme carga emotiva por los colegas y amigos fallecidos este año como el doctor Kester Barquero Ramos, el “familiar”, ginecólogo en plena carrera profesional y amigo muy estimado, doctor Orlando Pérez Terán, eminente pediatra coautor de normas de Neonatología del Minsa, tutor académico en el Hospital Vélez Paiz de mi monografía para médico y cirujano.
Doctor Iván Villa, fundador de Bioanálisis, decano por excelencia de los laboratorios clínicos de Nicaragua y la reciente partida de Ada Luz Monterrey, periodista ejemplar, autodenominada “la última bolchevique”, fiel devota de María Santísima y las Purísimas en sus años de madurez.
El brindis navideño que podemos hacer por nuestros seres queridos y amigos presentes en el cielo es mantener la fiesta en paz.
Proteger cueste lo que cueste la unidad familiar y vencer la tentación del divorcio, alcoholismo, discordias, maltratos y violencia.
Solidaricémonos con los niños portadores del VIH, compartamos nuestro tiempo y recursos con niños huérfanos que están ansiosos de un gesto de ternura en toda Nicaragua. Con estos actos de amor estarán el niño Dios, la Virgen y San José muy complacidos.
El 2014 no será año del gato, del perro o del garabato… será el año de la familia convocado por el papa Francisco, nuestro papa latinoamericano.
Gocemos responsablemente nuestras vacaciones conservando el espíritu de la primera Natividad, con sencillez, sobriedad, paz y amor para recibir a nuestro Salvador. ¡Feliz Navidad! El autor es médico ginecólogo.