Leí la entrevista del señor Anuar Hassan, exredactor de LA PRENSA, del pasado 15 en la revista Domingo y como yo conocí personalmente a doña Rosario a inicios de los años setenta cuando trabajaba como secretaria ejecutiva de mi padre, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quiero expresar que no me gustó para nada la forma despectiva en que se refiere el entrevistado a doña Rosario y sus capacidades, retomada por el diario en su titular, al afirmar que ella “estudió para ser ama de casa”.
Debo decir, en honor a la verdad, que no hay escuelas en Suiza para ser ama de casa, eso se es, o no se es. No creo que el hecho de ser una ama de casa tenga un significado peyorativo o sea degradante. Mi madre fue una excelente ama de casa y no estudió para serlo y fue también una excelente presidenta de este país y no estudió para serlo. Por el contrario, mi hija se graduó en Harvard y está dedicada a ser una excelente ama de casa para educar a sus hijos.
Conocí a doña Rosario y la valoré siempre como una persona sumamente eficiente, trabajadora y tenaz, y estoy seguro que así la valoraba mi padre. Hablaba inglés perfectamente sin acento y no puedo decir lo mismo de su francés, porque yo no hablo francés ni domino dicha lengua. Atendía a mi padre y al poeta Pablo Antonio Cuadra (PAC), en la elaboración de su emblemática La Prensa Literaria. Tomaba dictados profesionalmente y escribía a máquina con una velocidad impresionante. No hubiera ocupado nunca esta posición por “haber estudiado en Suiza para ama de casa”.
Ella me pasó a máquina todos mis poemas y me motivó cuando apenas comenzaba a escribir para el público, algunos de los cuales, PAC me los publicó en La Prensa Literaria porque los consideraba que ameritaban. Mi padre sufrió mucho cuando en el terremoto de 1972 ella perdió trágicamente a un pequeño hijo que procreó con el señor Anuar Hassan y cuando lo supo, se trasladó a su casa destruida, ya sea en su moto o en su Volkswagen para rescatar su cuerpo.
Como muchos jóvenes de la época, incluyéndome a mí, doña Rosario regresó de Europa a Nicaragua con el “virus” de la onda hippie: era la época del pelo largo, de “amor y paz”, de la música rock de protesta contra la guerra de Vietnam y la admiración por aquellos conjuntos famosos, como Los Beatles, los Moody Blues, o los Rolling Stones, que hoy en día siguen moviendo nuestros corazones al ritmo de melodías inolvidables que nunca pasarán de moda.
Conociendo a mi padre, como lo conocí, no solo como hijo, sino porque trabajé por años muy de cerca de él en LA PRENSA, puedo asegurar que por sus valores cristianos y su código de ética periodística, él jamás hubiera permitido que se publicara en La Prensa una entrevista que alude a una dama, madre de 9 hijos, en términos despectivos, menos viniendo de un exesposo.
Doña Rosario es una figura pública, con poder muy real, casi absoluto (que dicho sea de paso no alcanzó por sus estudios de “ama de casa”), por lo tanto, está expuesta a la crítica de la ciudadanía y de la prensa por sus acciones, incluso yo lo he hecho en el campo político y lo seguiré haciendo con respeto, aunque mi formación profesional, mi educación y mi forma de ser, me obligan también a reconocer lo bueno, precisamente para inducir a quienes detentan el poder en la dirección correcta, para que tengamos más de lo bueno, que de lo que no nos gusta o rechazamos. El autor es periodista y diputado miembro de la Bancada de la Alianza PLI.
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