Tatiana Rothschuh/ Chontales
Preocupa la situación de los reos en las celdas preventivas de Juigalpa, pero también es causa de alarma el hacinamiento y las difíciles condiciones carcelarias del Sistema Penitenciario de Cuisalá, dijo el padre Mario José García, delegado por la Diócesis de Chontales y Río San Juan para investigar las recientes denuncias de abuso.
García dijo que aún no han visitado las celdas preventivas de la Policía, “donde se dice que hasta violaciones de reos han ocurrido, me he estado enfrascando en el Sistema Penitenciario de Cuisalá porque es otra bomba de tiempo, con sus nuevas autoridades estamos trabajando de la mano para la evangelización y resolver algunos problemas”, apuntó el sacerdote.
HAY MÁS DEL DOBLE
García, que es párroco de la iglesia San Martin de Porras de Juigalpa, refirió que es “una bomba de tiempo porque la población penal está por encima de la capacidad, en vez de 400 hay 982. Estando con el alcaide recibió una llamada de la Policía para tratar el traslado de reos y no tuvo más que decir ‘¿Dónde los meto?’. El problema se puede hacer más grave en ambos lados, para recibir reos se hace la vida de mayor riesgo”, advirtió.
Explicó que en el penal no hay quejas de abusos entre reos, pero sí “hay quejas por falta de condiciones hasta para la limpieza. El empozamiento de agua nos llevó a conseguir una tubería y cemento para hacer un desagüe, que debiera hacerlo el gobierno, pero la Iglesia está contribuyendo. También los reos claman por medicinas”, sostuvo el clérigo.
982
presos están en el penal de Cuisalá, donde solo hay espacio para 400. El hacinamiento y otras situaciones dramáticas convierten a este penal en una bomba de tiempo, según valora el sacerdote Mario José García.
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