Cuando los medios de comunicación internacionales dieron a conocer con gran despliegue la opinión de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y de la Alianza Evangélica Nicaragüense, en torno a las abusivas reformas a la Constitución de la República, que pretende implementar para perpetuarse en el poder el dictador Daniel Ortega, no pudimos menos que exclamar pletóricos de exultante alegría: ¡Dios está con nosotros! Porque, unos y otros, son nuestros guías espirituales y no dudamos que al expresarse como lo hicieron, estaban interpretando el sentir de nuestro pueblo mediante la inspiración de la Divina Providencia.
Para los católicos nos fue grato recordar las palabras de su santidad, Juan Pablo II, que además de animarnos al decirnos ¡No tengáis miedo!, en 1983 bajo el régimen frentista nos señaló el camino a seguir como Iglesia en los momentos de dificultades: “La Iglesia siente el deber de dar la voz con la misma valentía, a quien no tiene voz. Es el clamor evangélico en defensa de los pobres del mundo y de quienes son amenazados, despreciados y oprimidos en sus derechos humanos”.
Y cuando escuchamos, casi al unísono, la posición del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) en relación con el mismo asunto, en la voz de su presidente, José Adán Aguerri, se llenaron de júbilo nuestros corazones, porque como diría nuestro recordado poeta Pablo Antonio Cuadra, por primera vez, desde hace algún tiempo, los empresarios están poniendo los pies sobre la tierra y han puesto oído atento al llamado de la historia. Bajo el sistema democrático, por el que propugnamos, el Cosep no necesita formar parte de las estructuras del Gobierno, porque es un imperativo categórico de parte de este último, mantener un diálogo permanente con aquellos que realizan una función de primer orden en el desarrollo de la economía nacional.
A los miembros del Ejército que, por órdenes de su más alta jerarquía, fueron obligados a leer su adhesión a las pretendidas reformas, les decimos: No sean tontos útiles, porque ustedes no ganan nada con que a cambio de una complicidad vergonzosa les nombren a tres o cuatro ministros o embajadores. Ustedes por lo que deben preocuparse es por la profesionalización de la institución, por mejores salarios, por tener una vivienda digna y por más educación y más salud, para ustedes y para sus familias. Y algo muy importante que les garantizará su vigencia permanente en la vida nacional: gánense el cariño del pueblo nicaragüense respaldándolo siempre en sus más sentidas aspiraciones. Recuerden, de igual manera, lo que les decía a sus soldados el más grande General de los Ejércitos Latinoamericanos, Simón Bolívar: 1) “El destino del Ejército es guarnecer la frontera. ¡Dios nos preserve de que vuelva sus armas contra los ciudadanos!” y 2) “Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un país de esclavos”.
Ahora la pregunta que nos hacemos todos los nicaragüenses dentro y fuera de las fronteras patrias es: ¿Qué va a pasar con las pretendidas reformas? Espero que por las razones que han esgrimido las organizaciones más representativas del país y que por elemental sensatez, el binomio Ortega-Murillo proceda a retirar por improcedente dicho proyecto de la Asamblea Nacional. Por su parte, los partidos políticos de la llamada oposición deberían estarse preparando, por si fuera necesario, a protestar en las calles contra esa ofensa al decoro y a la dignidad nacional. Simultáneamente deberían, como lo sugiere en su comentario uno de mis lectores, enviar cartas a los presidentes o jefes de Estado del continente americano y de Europa occidental, a la ONU y a la OEA, dando a conocer la monstruosa pretensión del señor Ortega de perpetuarse en el poder contra viento y marea. Hoy más que nunca debemos recordar también con unción patriótica el clamor que en su trajinar incesante por villorrios y ciudades nos enseñó el Mártir de las Libertades Públicas, doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal: ¡Nicaragua volverá a ser República! El autor es periodista y secretario general de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).
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