Los obispos y la reelección

El lunes de la presente semana, el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, monseñor Sócrates René Sándigo, expresó a los periodistas algunas opiniones sobre el tema de la reelección presidencial, el cual, como se sabe, es uno de los contenidos fundamentales de la contrarreforma constitucional orteguista.

Monseñor Sándigo advirtió sobre el peligro de que un gobernante intente eternizarse en el poder, pero al mismo tiempo concedió la posibilidad de aceptar una reelección limitada. “Sí, es mejor estar abiertos a esa posibilidad moderada de que las personas estén un poco más de tiempo en el poder, con el cuidado de que no vaya alguien a eternizarse, porque eso también es peligroso”, expresó el prelado, lo que se interpretó como una flexibilización de la postura oficial que el gremio de los obispos presentó ante la comisión especial parlamentaria sobre reforma constitucional, el 22 de noviembre pasado.

Los señores obispos no mencionaron en su documento la reelección presidencial. Sin embargo señalaron claramente que “lo más urgente en Nicaragua en este momento no es realizar cambios a la Constitución Política”, sino que “lo que urge en Nicaragua más bien es el cumplimiento de las normas constitucionales de parte de quienes ejercen el poder y el compromiso de todos los sectores y del pueblo en general por fortalecer los valores que conformen una auténtica democracia…”

Los obispos se refieren sin duda a disposiciones constitucionales fundamentales que no se cumplen o son violadas “por quienes ejercen el poder”, entre ellas el Artículo 147 de la Constitución que prohíbe la reelección presidencial consecutiva y por más de dos períodos. Precisamente el atropello de Daniel Ortega a este artículo constitucional con el fin de reelegirse de manera maliciosa y tratar de perpetuarse en el poder, es lo que ha causado la profunda crisis de institucionalidad y moralidad pública que sufre Nicaragua en la actualidad.

De manera que, aunque en su rechazo global a la contrarreforma constitucional orteguista presentado ante la Asamblea Nacional, los obispos no mencionaron la reelección presidencial, sin embargo ellos consignaron que “La vida política del país está hoy dominada por un estilo de ejercer la autoridad en modo autocrático y abusivo, que se manifiesta a través de la concentración de poder y el deseo desmedido de conservarlo y perpetuarse en él, la manipulación de la ley y de las instituciones y la destrucción de los principios fundamentales que constituyen las bases del Estado de Derecho”.

La opinión de monseñor Sándigo sobre una reelección limitada no contradice la posición común de los obispos. Como muchas otras personas, el prelado considera aceptable, en principio, que un gobernante aspire a más de un período para cumplir sus proyectos sociales, como ocurre en muchos países del mundo. Pero esto es en el entendido de que la reelección se realiza por voluntad popular manifestada en comicios justos y transparentes, lo cual no es el caso de Nicaragua. Aquí la reelección siempre se ha consumado por medio de fraudes electorales y represión gubernamental y nunca ha sido para que los gobernantes cumplan programas de beneficio nacional, sino para lucrarse y perpetuarse en el poder.

Por eso la reelección ha sido en Nicaragua causa de grandes desgracias nacionales y por eso mismo es que debe ser prohibida de manera absoluta y para siempre.

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