José Adán Aguerri
Uno de los cinco pilares del crecimiento que propone la Agenda Cosep 2013-2016 es el financiamiento, el cual está íntimamente ligado al crecimiento económico y la reducción de la pobreza.
La falta de financiamiento es una limitante al desarrollo del país debido a que tenemos un acceso limitado al crédito y hay poca profundidad del mismo (relación crédito/PIB).
La evidencia histórica muestra que los países que lograron desarrollar y profundizar sus mercados de capitales han gozado de tasas de crecimiento más altas y mayores niveles de ingreso per cápita en el largo plazo.
Según datos del Banco Mundial, el grado de penetración de los servicios financieros en Nicaragua, aunque ha venido mejorando, es bajo. El ratio de crédito bruto PIB del país es de 32.2 por ciento versus un 45.7 por ciento promedio en América Latina y el Caribe y un 41.6 por ciento en países de ingreso comparable. El promedio mundial se ubica en torno al 130 por ciento y alcanza valores de hasta dos veces el PIB en países desarrollados.
Algunos de los principales obstáculos para la expansión del crédito son los problemas de titulación y registro de la propiedad, crisis recurrentes que aumentan la percepción de riesgo y desconfianza, la informalidad que excluye a las personas del crédito tradicional, la pequeña escala de las unidades económicas y fondos insuficientes de las instituciones microfinancieras.
En Cosep consideramos que hay que trabajar en el fortalecimiento de los elementos que pueden contribuir a la expansión del crédito.
Un primer elemento es reforzar el marco institucional. Se deben respetar los derechos de propiedad y fomentar la cultura de pago. De lo contrario, la percepción de la cultura de cumplimiento de los contratos y de las leyes se ve afectada, generando desconfianza entre inversionistas y proveedores de fondo.
Se debe aprovechar el nuevo marco regulatorio para incrementar el acceso a fondos para aumentar la oferta de crédito a nivel nacional. Entre otros instrumentos, hay que desarrollar los fideicomisos financieros, nuevas obligaciones negociables, sociedades de garantías recíprocas y la promoción de los fondos de inversión inmobiliarios.
Proveer un marco de supervisión prudencial a través de los entes reguladores, como son la Siboif y la Conami, para que se fomente la expansión del crédito sin aumentar los riesgos del sistema. Un ejemplo reciente es la modificación a la norma de gestión de riesgo crediticio impulsada por la Siboif, que permite respaldar al sistema financiero con mayor facilidad la actividad del café a largo plazo.
Hay que simplificar los trámites y servicios que son prestados por la Administración Pública y definir, desarrollar e implementar regímenes tributarios simplificados a nivel nacional que faciliten el ingreso de las pequeñas empresas y trabajadores autónomos informales.
También se requiere mejorar el acceso al mercado internacional de capitales, la promoción de innovaciones que ayuden a reducir las limitaciones y la pequeña escala a través de préstamos grupales y fondos de garantías, mejorar el acceso a la información, desarrollar el mercado de valores, la coordinación de la Bolsa de Valores de Nicaragua con las bolsas de valores de la región y gestionar ante las calificadoras internacionales de riesgo para que actualicen la situación del país que pueda resultar en una mejor calificación.
Todos estos planteamientos deben ser compartidos entre los actores del sistema financiero a través del diálogo.
En este sentido, destacamos el esfuerzo de Funides en esta misma dirección a través de la elaboración del documento Disponibilidad y Uso del Crédito de Mediano y Largo Plazo en Nicaragua, donde presenta recomendaciones para aumentar la disponibilidad y el acceso de financiamiento de mediano y largo plazo.
Para Cosep, el pilar del financiamiento es vital para el crecimiento, la generación de empleo formal, la mejora de la productividad y la reducción de la pobreza. Continuaremos impulsando políticas públicas que promuevan un mercado financiero sano y dinámico que permita un mayor acceso al crédito y una mayor profundidad crediticia. El autor es presidente del Cosep.
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