Si en realidad queremos un cambio en las Regiones Autónomas de Nicaragua no se puede solamente hablar de la creación de condiciones de cambio, sino que hay que posicionar a nuevos actores para que sean actores de cambios. ¿A qué me refiero con esto?
Veamos: En aproximadamente un mes entre las personas que estarán en la lista de candidatos a consejeros regionales, se podrá ver políticos desgastados, mujeres que no entienden la lucha que se ha venido haciendo en el país para la reivindicación de sus derechos y la erradicación de la violencia. Habrá jóvenes que no entienden que este es el momento de nuestra revolución, nuestro momento de hacer el cambio que queremos, el momento de ser o no ser. Habrá también en las listas, jóvenes que solamente serán utilizados como medios de atracción del voto juvenil por el tema del bono demográfico. Y habrá otras listas en la cual no aparecerán candidatos jóvenes.
Estamos oyendo a partidos políticos con el discurso de ser los nuevos partidos regionales y que son la mejor opción para los costeños. No entiendo por qué estos partidos nuevos se crean solamente a las puertas de elecciones y con un simple objetivo: la búsqueda de poder y acaparamiento de los recursos económicos que pasan por la región. A estos partidos nuevos no los veo con la sinceridad, honestidad y liderazgo que amerita toda organización nueva. Son las mismas personas que desde el partido al que antes pertenecían, le hicieron mucho daño al Caribe y ahora tratan de surgir como un águila en el cielo, a costillas de la pobreza de las personas empobrecidas para continuar haciendo lo mismo: vivir de la necesidad e ignorancia de muchos.
Veamos cuántos partidos tendrán a jóvenes con capacidades de ser propositivos, económica y socialmente, políticamente, culturalmente, desde una perspectiva autonómica, diversificada y de manera multidimensional a beneficio de los diferentes pueblos, con el respeto y entendimiento de las diferencias contextuales de cada etnia.
El cambio que hasta ahora hemos visto es significativo, ya que todavía se siente la injerencia de los partidos políticos nacionales sobre las decisiones tomadas en nuestras Regiones Autónomas. Todavía no logro comprender la excusa de la dificultad de movilización a lo interno de las regiones para que se construyan carreteras, nuevas infraestructuras, mejores equipos y atención hospitalaria, acceso a los TIC, inversión privada, entre otras muchas cosas. Pero siempre se encuentra la manera de llevar las riquezas naturales, como la madera y el oro, entre otros, mariscos del Atlántico al Pacífico. Para el transporte y movilización de estas cosas siempre se encuentra la manera y sabemos que es algo económicamente beneficioso, para quienes están en este negocio que se ha venido haciendo desde antes de mi nacimiento y todavía se hace.
Queremos una descentralización económica, una legislación autonómica real, queremos el dominio de nuestro territorio en lo real y no solo escrito, queremos ser socios de los megaproyectos. Y cuando digo que no queremos un proyecto por la problemática que traerá al medioambiente, a nuestro patrimonio cultural tangible e intangible, a la memoria colectiva de las culturas, al desplazamiento de nuestras comunidades, cuando por estas razones y muchas otras decimos que ¡No!, queremos que esto se cumpla y cuando se diga que ¡Sí!, a los proyectos, queremos ser socios de estos como dueños del territorio que somos.
Una golondrina no hace invierno, pero siempre tengo un decir, puede no hacer invierno pero estamos seguros que esa golondrina la anuncia venir. El autor es Coordinador de KONIC (Kriol organization of Nicaragua).
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