La dinámica psicosocial de la propina

Emigdio Quintero Casco

Según el Artículo 10 (n3) de la nueva Ley de Protección de los Derechos de las Personas Consumidoras y Usuarias (Ley 842) está prohibido “incluir propina en el precio y en el cálculo de la factura, o cualquier alusión a la misma, dejando a criterio de las personas consumidoras pagar o no la propina, siendo esta última voluntaria”. Esta libertad de dar o no dar propina ha dividido las opiniones y generado un debate respetable.

Aclaro que la propina no se paga, porque no es un tributo ni es un impuesto. Un tributo implica una obligación dineraria establecida por la ley, cuyo importe se destina al sostenimiento de las cargas públicas. Con nuestros impuestos se construyen carreteras, hospitales; se financia la educación, la salud; en resumen, la provisión de los bienes y servicios públicos.

La propina es más eventual, y sirve para nivelar un poco el ingreso de los empleados que ganan menos del salario mínimo. Por esa razón, es un contrasentido incluirla en la factura, porque obedece a la voluntad del consumidor y a su satisfacción por el servicio recibido. A nadie se le puede obligar a premiar, dar, retribuir algo a alguien que nos ha dado un pésimo servicio, y esa imposición puede resultar desagradable.

Por otro lado, debemos considerar que no todos los meseros son iguales, que no todos hacen su trabajo como se tiene que hacer; es decir, unos tienen más entrenamiento y más recursos para tratar al cliente, y lo que gratifica el consumidor es la calidad del servicio. El dilema se presenta cuando uno considera que el servicio de calidad es parte del esfuerzo del equipo, y, en ese sentido, hay que hacerle justicia a la cocinera, al ayudante de cocina y al cajero. Eso dependerá, en gran parte, de la forma en que se organice el grupo para administrar la propina.

Si la Ley dice que la propina es voluntaria, los que prestan algún tipo de servicio como el que nos carga la maleta en el aeropuerto, el que nos lleva la pizza, el medicamento, el pollo a la casa, tienen un desafío para merecerse la propina. No solo el mesero está asociado a la propina. La nómina de los que esperan la propina es larga, incluso, la situación del desempleo en el país es tal, que hay mucha gente que trabaja solo por la propina. ¿Quién es aquel que le va a negar la propina al peluquero, a la masajista, al que repara la llanta del carro, al señor que trabaja en los camiones recolectores de basura de la Alcaldía? Nadie.

El mesero sabe que a los bares y restaurantes llegan parroquianos tacaños, malhumorados, que no sueltan propina. Por el contrario, llegan otros que son más generosos, simpáticos y más comprensivos. Unos piden con timidez la factura, son los que dejan una modesta propina. Los exhibicionistas sacan la cartera y dejan buenas propinas, para que el vecino sepa que tienen dinero para derrochar. Unos andan en busca de reconocimiento social, otros dan buena propina, para que en la próxima visita los atiendan como rey, y gozar de atención privilegiada. Otros lo hacen porque les sale del corazón, y porque saben que esas personas ganan poco, y lo que ganan no les permite vivir con dignidad.

La propina es un comportamiento social aceptado y necesario, en muchas ocasiones justo. Es un símbolo que perdura, y no se ven perspectivas futuras de que se pueda prescindir de ella, sobre todo en Nicaragua, donde la gente es generosa y solidaria con los más desfavorecidos. El autor es escritor concheño.

COMENTARIOS

  1. Pegasus
    Hace 13 años

    Al final no supe de que lado está, como dirían en Star Wars.
    La propina no se puede incluir en la factura simplemente porque es un incentivo o estímulo, no tiene por objetivo complementar el salario. De ser así, no habría propina en todo europa ni en los paises desarrollados, simplemente porque ahí hay buenos salarios.
    Los que brindan servicio tienen derechos, pero los consumidores también, y por tanto, la propina debería ser voluntaria para no violar los derechos de los consumidores.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí