Washington/AP
Con cada vez menos tiempo, los esfuerzos de los republicanos de la Cámara de Representantes, para que se apruebe una iniciativa de ley presentada para que el gobierno de Estados Unidos reanude operaciones y evite una mora de pagos, colapsaron anoche.
El plan que redactaron los republicanos de la Cámara Baja, cuya votación prevista ayer fue cancelada anoche, daría fondos al gobierno hasta el 15 de enero y le proporcionaría al Tesoro la capacidad de pedir prestado normalmente hasta el 7 de febrero.
La decisión del presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, y del liderazgo republicano de retirar esta iniciativa marcó el final de un día en el que las negociaciones no dieron frutos. El líder de la mayoría en el Senado, el demócrata Harry Reid, y el líder de los senadores republicanos Mitch McConnell, no hicieron comentarios sobre los siguientes pasos.
Mientras el día de juntas secretas y frenéticas maniobras se desarrolló en todas las esquinas del Capitolio, la senadora demócrata Barbara Mikulski expresó en la tarde ante el pleno del Senado que “estamos a 33 horas de convertirnos en un país moroso, que no paga sus deudas a su propia gente y a otros acreedores”.
En Nueva York, la firma Fitch dijo que está revisando la calificación AAA de crédito del gobierno para una posible reducción. Fitch, una de las tres calificadoras más importantes de Estados Unidos, indicó que “la politiquería y la reducida flexibilidad financiera podrían incrementar el riesgo de que Estados Unidos incumpla sus pagos”.
El cierre parcial comenzó hace quince días, después que los republicanos se negaron a aceptar una medida de financiamiento temporal para dar dinero al gobierno para seguir funcionando, a menos que el presidente Barack Obama aceptara cambios o aplazara su reforma de salud. Los republicanos también se negaron a elevar la cantidad de recursos de los que puede disponer el Tesoro para pagar las obligaciones del país. El gobierno se quedará sin dinero el 17 de octubre.
Los republicanos han cesado sus demandas respecto al programa de salud conocido como Obamacare. Un par de cláusulas del proyecto causaron fuertes críticas, porque una de ellas suspendería un nuevo impuesto a los dispositivos médicos creados con el Obamacare y la otra impondría estándares de ingresos más estrictos a individuos y familias que buscan subsidios en salud previstos en dicha ley. Ambas fueron retiradas de la iniciativa.
Además, retiraría las contribuciones del gobierno federal a los gastos médicos de los legisladores y altos funcionarios gubernamentales. Incluso con los cambios, no estaba claro si los republicanos de la Cámara de Representantes tenían los votos para aprobar la medida.
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