Max L. Lacayo

Defendiendo nuestra soberanía

Dada la desafortunada manera en que las relaciones entre Nicaragua y Colombia han ido escalando, se hace difícil ignorar la posibilidad de un eventual conflicto bélico entre Nicaragua y otro país.

De ahí nace la inquietante y provocativa pregunta sobre la autoridad que pudiera tener Daniel Ortega para mandar a un solo joven nicaragüense a la guerra.

Aunque de acuerdo al artículo 144 de la Constitución, el presidente de la república es el jefe supremo del Ejército de Nicaragua, en el caso de Ortega, como presidente inconstitucional, su autoridad sobre las Fuerzas Armadas atenta contra la estabilidad constitucional; en cuanto a la eficacia política, la seguridad jurídica y la libertad del pueblo se refiere.

Dado que la soberanía (como el poder absoluto) de una Nación, por definición, reside en el pueblo, Nicaragua tiene —como prioridad— defenderla contra el mismo Ortega, por haber conculcado el derecho de la ciudadanía a elegir a su presidente y sus leyes.

En este sentido, el presidente inconstitucional Daniel Ortega no tiene potestad sobre las Fuerzas Armadas de Nicaragua. Además, sus acciones no conducen a la paz interna ni a la obediencia, ya que él está falto de toda virtud y derecho. En nuestro caso, la ley natural se antepone a la ley civil. Esto quiere decir que en la Nicaragua actual toda orden —de parte de Ortega— a dar la vida en aras de la soberanía, justificaría la desobediencia civil y la rebelión militar.

Es imposible ignorar los antecedentes de Ortega y su habitual irrespeto a las leyes. A pesar de que el artículo 96 de la Constitución prohíbe el servicio militar obligatorio, no podemos más que predecir que él violaría dicho artículo.

De la misma manera, el presidente inconstitucional, en su discurso conmemorando el 34 aniversario del Cuerpo Médico Militar, advirtió que para preservar la paz en el país no desea un golpe de Estado. Y agregó: “Eso está garantizado por la calidad del Ejército, de la Policía, de las instituciones que surgieron con la revolución (sandinista)”.

Lo anterior demuestra que Ortega duda de la lealtad de las Fuerzas Armadas, pero todavía las ve como propias; como agrupaciones sandinistas revolucionarias, contrariando el artículo 93 de la Constitución, que establece el carácter profesional, apartidista y apolítico de dichas instituciones.

En el caso de la presidencia de Ortega, los nicaragüenses no contribuimos a crear esa autoridad, ni a ser parte de ella. Aquí se violó nuestra voluntad, por lo tanto, no estamos sujetos a dicho mando.

En Nicaragua solo la voluntad general puede señalar lo que es beneficioso para nuestra sociedad. Es de esa voluntad que emana el derecho de defender nuestra soberanía, de ejercer el sufragio universal y reconquistar el poder. Como dijo Bolívar: “No son los hombres vulgares los que pueden calcular el eminente valor del reino de la libertad”.

Apartando lo hipotético, los nicaragüenses tenemos un alto grado de cultura cívica, pero somos una “sociedad hipnotizada”. Por eso, la imagen internacional de Nicaragua es hoy la de un país colapsado, fallido, de débil estructura moral, de naturaleza ilegítima, sin libertad e incapaz de actuar de manera civilizada.

Así, mientras Ortega permanezca en el poder y no logremos establecer un gobierno legítimo en Nicaragua, todo litigio internacional tenderá a producir convenios desventajosos, porque aunque ganemos alguna aparente batalla bajo el techo de una organización internacional o entre apretones de manos, la realidad apunta a la imposibilidad de ganar contienda alguna, bajo este nublado cielo o sobre este confuso mar.  

El autor es economista y escritor.

COMENTARIOS

  1. Alberto de acuerdo
    Hace 13 años

    De acuerdo con el ariculista. Nuestra prioridad es defender nuestro derecho de elegir a nuestro presidente y nuestras leyes; defender nuestra soberanía contra Ortega. Así y solo así nos respetarán y podremos resolver de manera civilizada y favorablemente cualquier litigio internacional.

  2. Fernando
    Hace 13 años

    Bueno pero Colombia tampoco tiene una imagen de país con una solvencia moral impecable. Recuerde señor Lacayo, fue por la franca intervención de los EEUU en Colombia en contra de una subcultura narcotraficante y terrorista manejada por carteles de gran peligrosidad internacional ya ese país hubiese colapsado y por favor no siga defendiendo nuestra soberanía confundiendo lo gordo con lo inflamado y créame soy opositor encarnizado del Orteguismo.

  3. Norma y ahora no solo Colombia y costa rica
    Hace 13 años

    I ahora no solo de Colombia también de los lagartos de costa rica pobre Nicaragua que tiene que ser vecino. De un vecino que tanto la odia y sin razón alguna costa rica deviera estar contenta por quitar a Nicaragua territorios. Y no seguir poniendo mal a Nicaragua ante el mundo

  4. Fernando Avellan Martinez
    Hace 13 años

    Ortega no tiene ninguna autoridad moral y legal para mandar ni a jóvenes ni viejos a una hipotética guerra nacional o internacional. La soberanía radica en el pueblo Nicaragüense en eso estamos de acuerdo. En asuntos concernientes a la defensa del territorio nacional fundamento de cualquier estado-nación, los Nicaragüenses con sentido honor y patria estamos obligados a luchar en una guerra si queremos conservar la soberanía, sin un territorio propio no hay estados soberanos, señor Laca

  5. Lacayo como adjetivo
    Hace 13 años

    Todo Nica amante de su patria debe defenderla de enemigos nacionales y extranjeros. Sr. Lacayo usted estaria dispuesto a regresar a Nic y empuñar un arma para sacar a Ortega del poder y establecer un verdadero gobierno democratico?

  6. piricuaco
    Hace 13 años

    Ortega no necesita de ejercito… suficiente con sus motociclistas.

  7. fernando
    Hace 13 años

    Yo siempre he dicho que «la oposición» en Nicaragua carece de bandera y de nacionalidad; yo creo que también de ideología, porque estoy seguro de que si el gobierno «inconstitucional» como ellos lo llaman, (y nadie más que ellos, porque todos los países del mundo reconocen a DOS como legítimo) les pagara más que sus actuales patrones, ellos serían más sandinistas que nadie. Creo que ni como mercenarios son eficientes.

  8. fernandito
    Hace 13 años

    Somos de naturaleza ilegitima. En manos de Ortega estamos, para la legitimacion.

  9. jose m. fernandez
    Hace 13 años

    Por esa razon es q’ los politicos nacionales tienen q’ apresuradamente ponerse al dia con la democracia constitucional representativa.Nic. tiene q’ cambiar su imagen externa e interna,no tiene opcion.Y la razon de la q’ hablo es la de sobrevivir como nacion,tenemos q’ salvar nuestra soberania,y recuerden q’ solo nosotros somos los q’ no tenemos q’ salvar,nadie lo va a ser por nosotros,ningun otro pais,y ni dios,ni el diablo tampoco…

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