Es muy común que los niños de 2 a 8 años tengan amigos imaginarios, eso no significa que están perdiendo la cordura a tan corta edad o un duende tiene las intenciones de llevárselo al más allá. Pero es un hecho que la realidad es muy distinta, tener este tipo de amigos es parte de la etapa del desarrollo del pequeño donde la fantasía es el centro de sus pensamientos paralelo a la realidad en que viven a diario.
¿REALIDAD?
Ya sean animales, superhéores, hadas, muñecas, monstruos o “personitas” son muchos de los personajes que suelen inventarse sus hijos para que sean sus amigos, y con ellos aprender, crecer y desarrollar sus emociones y la creatividad. Por ejemplo, ellos a esa edad todavía no están conscientes de la realidad en que viven y al crear un mundo diferente con amigos que los comprenden crean un sitio donde todo es posible, explica la psicóloga Ana López.
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Gracias a la interacción que tienen con su amigo imaginario se les facilita expresar sus miedos, alegrías, qué les molesta y sus deseos. Incluso cuando están dejando el biberón o cambiando de casa, los amigos imaginarios son los que los escuchan y hasta les ayudan a sentirse mejor, y así poco a poco van adquiriendo más confianza en sí mismos.
NO LO TOMES A MAL
Muchas veces los padres cuando se enteran que sus hijos tienen un amigo imaginario se alarman y otras veces se burlan, sin embargo no es correcto. Más bien debes apartarte del mundo de fantasías de tus hijos, déjalos que conversen y jueguen con su amigo como si en realidad existiera.
Como padre lo único que debes hacer es observarlo sin necesidad de interrumpirlo, y así podrás saber las necesidades que tienen tus pequeños. Cuidado con regañarlos que solo cohibirás su imaginación, explica el psicólogo César Briones Mendieta.
El niño, aunque juegue cierto tiempo con su amigo imaginario debe destinar tiempo para hacerlo con sus amigos de carne y hueso.
Ya sabes que tener un amigo imaginario a la edad de 2 a 8 años es normal, pero debes empezar a preocuparte cuando la relación que tu pequeño tenga con su amigo de fantasías le impida realizar sus asignaciones diarias, como hacer tareas o bien reemplaze a los amigos reales por jugar en su mundo.
O bien cuando empieza a tener comportamientos agresivos, para ello es mejor buscar un especialista.
SE RELACIONAN MEJOR
Un estudio de la Universidad La Trobe, en Melbourne, realizó una encuesta para averiguar si recordaban haber tenido un amigo ficticio en su niñez.
Los experimentos revelaron que los estudiantes que habían tenido esa “compañía” imaginaria mostraban mayores habilidades comunicativas, más empatía y más creatividad como adultos que el resto de sus compañeros.
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