Hoy se conmemora el cincuenta aniversario del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (Inde), pionero de la organización y de la responsabilidad social empresarial en Nicaragua.
Gracias al auspicio del Inde, el 16 de febrero de 1972 se formó el Consejo Superior de la Iniciativa Privada (Cosip), el cual, poco tiempo después modificó su nombre por el de Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), que ostenta hasta ahora.
Desde su fundación, el 4 de septiembre de 1963, el Inde promovió el crecimiento empresarial con visión de desarrollo económico y social, y por lo tanto impulsó la responsabilidad social empresarial cuando ni siquiera se conocía este concepto en Nicaragua y apenas se comenzaba a hablar de tal cosa en el mundo desarrollado.
Entre los muchos logros de primera importancia del Inde, hay que mencionar el impulso a la creación del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae) y la creación de instituciones como Educrédito, para financiar a los jóvenes en sus estudios profesionales; Funde, para apoyar financieramente y entrenar a personas y asociaciones productivas; Finde, para el financiamiento y desarrollo de la micro, pequeña y mediana empresa; Emprendedores Juveniles, para respaldar y motivar a los jóvenes a introducirse exitosamente en el mercado profesional y empresarial; etc.
La importancia del Inde para Nicaragua no declinó ni siquiera durante los aciagos años ochenta, cuando el país sufrió la enorme fractura económica y el gran retroceso empresarial causados por la revolución sandinista, que quebrantó el sistema económico de libre empresa y quiso sustituirlo con un modelo de capitalismo de Estado y socialismo burocrático, el mismo que llevó a la ruina y al atraso a todos los países donde fue impuesto.
En este orden hay que señalar que el Inde ha sabido cumplir también el compromiso —inherente a todos los empresarios libres—, de luchar por la democracia como sistema político complementario de la economía de libre mercado, combinación que es la fórmula indispensable para construir una economía pujante y una sociedad libre y próspera. Por eso el Inde se enfrentó vigorosamente a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, hasta demandar su destitución, por lo cual le fue cancelada su personalidad jurídica y se le intentó liquidar. Y por eso se enfrentó después a la nueva dictadura, de corte anticapitalista y socialista autoritario, con la cual los sandinistas sustituyeron a la dictadura somocista.
Aunque se dice que no hay que mirar al pasado, solo al futuro, es importante y necesario reflexionar sobre esas experiencias nefastas y reconocer que si Nicaragua hubiera seguido siempre el camino que el Inde abrió e indicó en 1963, a estas alturas no sería el segundo país más pobre y atrasado de América Latina y el Caribe sino que estaría al menos en el nivel de desarrollo de Costa Rica. Sería un país al que muchos quisieran venir para aprovechar sus oportunidades, no un lugar del que muchos se quieren ir porque no tienen posibilidad de ser libres y ni siquiera de trabajar, mucho menos de prosperar.
Sin embargo, instituciones como el Inde son una inspiración para seguir trabajando para recuperar el tiempo perdido y construir una nueva Nicaragua libre, trabajadora, emprendedora, próspera y desarrollada.
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