El sistema de las tarjetas TUC en Managua es ineficiente, pero además es insuficiente. Hablar de modernización del Transporte Urbano Colectivo en estos tiempos no es hablar nada más de las famosas TUC (abono transporte), que en muchos países europeos y latinoamericanos son utilizadas como forma de pago, desde hace décadas. Es, para empezar, hablar de transporte sostenible.
¿Y qué es el transporte sostenible? Según el Centre for Sustainable Transportation de Canadá (1998) el transporte sostenible es aquel que sustenta la libertad de movimiento, la salud, la seguridad y la calidad de vida de los ciudadanos de la generación actual y las futuras; es ecológicamente eficiente; y sostiene una economía dinámica e integradora que da acceso a todos, incluyendo a los menos favorecidos.
¿Pero en Nicaragua estamos dando un salto de calidad con implementar un mecanismo de pago electrónico? Responderé en mi calidad de usuaria del transporte colectivo. Si bien es un paso adelante, afirmo que es deficiente. Imagínense, hasta el día de hoy no tengo idea dónde recargar mi tarjeta y cada vez que me quiero acercar a un puesto MPeso las filas son interminables.
Desarrollar una política de transporte en el país requiere reflexionar sobre diversos ámbitos: ¿Son seguros estos buses que circulan por Managua? ¿Brindan servicios de calidad, son ecológicamente eficientes y rentables? ¿Favorecen a sectores con discapacidad, adultos mayores, estudiantes y embarazadas?
Obviamente, la respuesta es negativa. Y mientras esa realidad no cambie, las consecuencias recaen en nosotros mismos. Una población significativa seguirá arriesgando su vida colgando de los buses colectivos de la capital para poder transportarse y llegar a tiempo a su trabajo y marcar de manera puntual para ganarse la vida.
Además, el medio ambiente en pocos años nos pasará factura, comenzando por la salud, porque el primer impacto es en la salud al generar contaminación atmosférica, crear contaminación sonora, que son afectaciones que se suman a los accidentes de tránsito.
Volvamos a MPeso. Se ha dicho que diariamente se están entregando de 8,000 a 10,000 tarjetas, teniendo como puntos de entrega Multicentro Las Américas, El Zumen, Ciudad Jardín y el Edificio Delta. Quiere decir que en cada puesto se deberán atender al menos 2,000 personas diarias para cubrir esa demanda. Recordemos que en Managua circulan 800,000 pasajeros, en los 835 autobuses que forman la flota de la capital.
Puede comprenderse entonces la interminable fila que se hace en el edificio Delta todos los días, desde que se anunció el uso de MPeso. No se puede hacer una distribución ordenada, si no hay un sistema ordenado y suficiente.
En definitiva, un sistema ordenado requiere el diseño de una política de transporte, o plan de transporte, que depende de varios elementos, tanto financieros, técnicos, institucionales, geográficos, medioambientales, demográficos, para citar los más importantes.
Sin embargo, en la base se encuentra el imperativo de una política de la que muy pocos hablan y que es crucial en el caso de nuestra capital: política y planificación urbana. Las pocas calles y vías de circulación contrastan con el elevado número de vehículos, generando embotellamientos a toda hora y en todo lugar. Ahora que se dispone de recursos, me pregunto qué impide reparar esas vías con adoquines destruidos o vencidos, la Avenida Naciones Unidas, por ejemplo. O abrir nuevas rutas en medio de tantos predios baldíos. Una adecuada planificación urbana seguramente ofrecería condiciones para una política de transporte que redunde en mejor salud, menos estrés, menos accidentes, un medio ambiente más amable y una ciudad más atractiva. No basta pues con MPeso. La autora es diputada del Movimiento Renovador Sandinista.
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