Las condiciones del señor Wang

Antonio Lacayo

Mucho se ha escrito sobre la reciente concesión dada por el gobierno de Nicaragua al señor Wang Jing para la construcción de un Canal Interoceánico. Pero hay un punto que nos debe invitar a reflexionar: el deseo del señor Wang de contar con reglas del juego que se respeten y se mantengan a lo largo del tiempo.

Mr. Wang ha pedido lo que cualquier inversionista quisiera tener para recuperar lo que invierte. Un Canal Interoceánico requiere al menos 50 años para ello. Y la pregunta es: ¿podemos los nicaragüenses asegurarle a alguien que en el plazo de 50 años no se le van a cambiar las reglas del juego que se le ofrecen al inicio?

Veamos nuestra historia. Cuando nos convertimos en nación independiente en 1821, ni siquiera pasaron 35 años para que unos nicaragüenses llegaran al extremo de traer a un norteamericano, William Walker, a pelear contra otros nicaragüenses. En poco tiempo hasta se hizo presidente del país. Imposible según nuestra Constitución pero así fue.

Vinieron luego los gobiernos conservadores, muy estables. Pero 35 años después tuvimos la revolución de 1893. Los revolucionarios liberales no vieron con buenos ojos lo que habían hecho los conservadores, ni siquiera un Canal que se había comenzado a construir en Greytown. Allí quedaron tiradas las dragas que hoy día aún se observan en la bahía de San Juan de Nicaragua.

A raíz de la revolución liberal, y durante los siguientes 40 años, tuvimos cambios de Constitución, confiscaciones a conservadores, golpes de Estado, intervenciones extranjeras, y asesinatos a personajes públicos como Sandino, hasta subir Somoza a la Presidencia por medio de las armas y, de nuevo, otras reglas del juego.

Una vez que subió Somoza se dieron confiscaciones a ciudadanos alemanes, nuevos cambios a la Constitución, más asesinatos a figuras públicas e insurrecciones armadas. Y a los 43 años otra gran revolución, en 1979, que destronó al último Somoza y borró la Constitución vigente.

A partir de ese año se inició la confiscación de nacionales y extranjeros, se incubó una fortísima contrarrevolución con apoyo de Estados Unidos, una nutrida presencia de militares cubanos y armamento soviético, guerra civil, miles de muertos, infraestructura destruida, dictadura militar con un pavoroso retroceso económico y nueva Constitución.

Finalmente, en 1990 entró un nuevo gobierno producto de unas excepcionales elecciones limpias, las primeras y casi las últimas en la historia del país.

A raíz de ese momento el país pasó a vivir bajo un régimen democrático, se terminó la guerra civil y se comenzó a enderezar la economía en base al pleno respeto a la propiedad privada y a la libertad empresarial, se devolvieron muchas propiedades a sus legítimos dueños y se consolidó la alternancia en el poder por medio de elecciones libres.

Pero tan solo 18 años después los procesos electorales comenzaron a ser cuestionables, se cambió nuevamente la Constitución, de hecho, para autorizar una candidatura no permitida, y se privatizó la ayuda externa venezolana en favor de la familia gobernante.

Con todo este historial de cambios constitucionales, revolucionarios y golpes de mano, no es de extrañar que el señor Wang haya pedido lo que le dieron, lo que no justifica que el presidente Ortega haya hecho lo que hizo. Nadie sensato puede confiar en que los nicaragüenses vamos a mantener intactas las reglas del juego cuando nuestra historia de casi 200 años demuestra que las cambiamos continuamente.

Si Mr. Wang pidió todo lo que pidió porque necesita 100 años para recuperar su posible inversión, debemos caer en la cuenta que todos los inversionistas que necesitan 50, 25 o 10 años para recuperar las suyas, como los generadores de energía renovable, los cafetaleros, los ganaderos, etc., requieren iguales condiciones, y también los que necesitan 5, 2 o 1 año, como los cañeros, los frijoleros y demás productores.

En general, todo inversionista agropecuario o industrial, comerciante, turístico o minero, sea quien sea, especialmente los nicaragüenses, necesitamos reglas claras del juego que se respeten y se mantengan. Y requerimos que la propiedad privada y los contratos sean sacrosantos. Es la única forma de atraer inversiones importantes y generar verdadero desarrollo.

La pregunta es: ¿hacemos una ley como la 840, especial para cada proyecto, mega, grande, mediano o pequeño, o generamos en el país el estado de derecho, los tribunales de justicia y las fuerzas del orden público que nos den estabilidad y garanticen que la inversión, la propiedad y los contratos van a ser respetados?

El camino es claro: el respeto a la ley por parte de todos, gobernados y gobernantes, el apego a la Constitución vigente, y la búsqueda de un consenso nacional en torno a un proyecto de nación. Entre más temprano comencemos, mejor nos irá. Sin ello, aún el Canal peligra. El autor fue ministro de la presidencia de Nicaragua.

COMENTARIOS

  1. nica
    Hace 13 años

    Ex ministro de la presidencia de su suegra El Sr. Lacayo no tiene moral para hablar sobre el canal seco o mojado si fue la persona que vendio el Ferrocarril del Pacifico de Nicaragua como chatarra a los salvadoreños, destruyendo la historia de Nicaragua, ademas una vía que es necesario reconstruirla con un ferrocarril que baje los altos costos del transporte. 

  2. Annelli
    Hace 13 años

    Las declaraciones respecto a la construcción del Canal de Nicaragua es que es un proyecto privado, mi pregunta es ¿Porqué han comprometido las reservas del Banco Central que es dinero de la nación, de los contribuyentes? Muchas cosas no están claras, cuando dicen que el chino es el inversionista se desdicen diciendo que es el «facilitador».

  3. Miguel Mendiola
    Hace 13 años

    Creo que este señor no es quien para estar señalando ni cuestionando las actuaciones de otros mas bien debiera de haber declarado bien que fue lo que hizo con el ferrocarril de Nicaragua que lo vendió como chatarra y de otras actuaciones que el realizo como funcionario publico que el fue como ex ministro de la presidencia

  4. Nómel Pérez Soza
    Hace 13 años

    El peor consejero que puede tener Nicaragua, es don Antonio Lacayo, que privatizó el Estado Nicaraguense, lo que no mal vendio lo regaló frente a esa dama nicaragüense Doña Violeta Barrios de Chamorro, que con un alma DIAFANA la manejó a su antojo, regaló MONTELIMAR, privatizó las minas. Qué podemos esperar de él, sino una Ley especial para profundizar la institucionalidad de las acciones extractivas, en una economía extractiva y ant

  5. Quien votaria por los mismos liberales? NADIE!!
    Hace 13 años

    a este hombre yo lo recuerdo como el funcionario que le dio luz verde al desmantelamiento del TREN NICARAGUENSE. otro politico mas que solo habla en «guatuzi». El liberalismo esta muerto y lo mato Arnoldo Alemana Lacayo Ex Reo y pactista. El Liberalismo tuvo 15 años y no se le vio logros. Hoy estamos a la puerta de una dictadura por la sinverguenzada de lo liberales. No hay lideres creibles, honestos y de trayectoria.

  6. NEP
    Hace 13 años

    Muy bien dicho! El Sr. Lacayo ha expresado muy claramente lo que todo inversionista espera. El gran problema es que el gobierno Nicaraguense es un gobierno compuesto de individuos con un alto nivel de criminalidad. Individuos que descaradamente han robado y siguen robando, y que cambian la ley para promover sus fechorias. La pregunta entoces es: Que inversionista van a exponer su dinero en un ambiente donde la ley existe para beneficiar a estos individuos?

  7. Carlos H.
    Hace 13 años

    Pobre Nicaragua, soñando con un canal que nunca verá, y si por estupidez y ambición se les ocurre hacer ese proyecto, los panameños se encargarán de quebrarlo con servicios y precios a los que no podremos llegar. El país quedará con una deuda impresionante y la pobreza se perpetuará para el pueblo, el pobre pueblo de Nicaragua

  8. Luis
    Hace 13 años

    Porque será que en Nicaragua, no se rebate con argumentos?en lugar de descalificar a la persona será for falta de capacidad o desconociemiento del tema? muchas veces leo que alguien dice y quien es él o ella para estar diciendo eso? si desconocen el tema o no tiene argumentos para rebatir lo escrito mejor quedense callados calladitos se ven mas bonitos, y conste que no estoy defendiendo al señor Lacayo porque ni lo conozco ni soy su correligionario.

  9. Freddy Torres
    Hace 13 años

    Excelentes observaciones Antonio,sobretodo los nicaragüenses que invertimos y generamos empleo en el país tambien necesitamos reglas claras y ya que mencionas a los cafetaleros:nos quieren obligar a contribuir a un fondo sin habernos devuelto el que impusieron en los años 80 que son cerca de 80 millones de dolares y nos dijo Bayardo Arce en una reunión reciente en Upanic que somos explotadores,que tal?

  10. Javi
    Hace 13 años

    Los presidentes nicas, a excepción de Doña Violeta, han demostrado estupidez política, no aceptaron lo bueno de sus antecesores y destruyeron todo por igual solo para tratar de dejar su huella. Este ignorante de turno y su iluminada dama destruyeron todo cuanto dejó Bolaños, incluyendo la economía, y quieren ser los únicos recordados como sabios. Nadie invertirá si su negocio es por 5 años, 1 periodo presidencial. Jing invierte porque su negocio es a medias con el supuesto eterno en el

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